La vida tiene preparadas para nosotros cosas que jamás imaginamos. Pero todo es por algo. 

Sip. Pasa. Me quedé embarazada de sexo casual, justo en el minuto en que yo creía que me encontraba en la cima del mundo. Soy quien te dirá ahora que aunque creamos que somos invencibles y que nada de lo que dicen nos pasará a nosotros, eso no es así. Nunca me imaginé estar en esta situación, y sufrí, lo pasé mal, sin embargo, hoy lo agradezco.

Para resumirles, el padre se hizo responsable pero no mantenemos una relación. Esto está lejos de ser una historia romántica, sino mas bien es una historia de crecimiento personal, en la que le doy gracias a la vida por haberme puesto algo así en el camino, palabras que nunca pensé iba a mencionar. 

Aunque suene loco, quedarme embarazada de sexo casual dio vuelta mi mundo, en un sentido completamente positivo. Aquí les cuento por qué:

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1. Aprendí a no dejarme influenciar por la opinión de los demás

Porque muchos me juzgaron, incluso mi familia, pero me di cuenta que dejarme llevar por lo que dijeran no haría nada más que enterrarme cuando lo que más necesitaba era salir a flote. Cuando toda la vida me había importado lo que dijeran, ahora, cuando no tenía nada más que hacer, por primera vez decidí afrontar eso con actitud, mostrándome feliz y tranquila por lo que me estaba pasando, algo que efectivamente era así. Si me encontraba así de contenta, ¿por qué tendría que haberme importado lo que dijeran los demás?

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2. Aprendí acerca de prioridades

Antes lo único que hacía era irme de fiesta. Gastaba mi dinero solo en eso. Ahora no solamente no puedo hacer eso siendo madre soltera, sino que tampoco quiero. Antes no estaba nunca en casa y jamás compartía con mi familia. Ahora que pasé por todo esto con el apoyo incondicional de mi familia me doy cuenta de la importancia de esta y quiero solo recuperar ese tiempo perdido. Además, ser madre me hizo entender ese lazo entre madre e hija, y ahora veo todo más claro.

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3. Maduré

Sin quererlo, maduré. De un día para otro pasé de ser una chica malcriada y sin responsabilidades a ser madre y mujer. Ya no puedo salir hasta la madrugada y dormir todo el día y ya no puedo gastar el poco dinero que tengo en fiestas, hay una personita que depende de mi y eso me ha llevado inevitablemente a crecer. Y eso me gusta. 

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4. Supe quiénes eran mis verdaderos amigos

Porque en vez de juzgarme, retarme o castigarme cuando la leche ya estaba derramada como otros, mis verdaderos amigos simplemente me apoyaron. Ellos me mostraron que efectivamente estarían ahí en las buenas y en las malas, y que un pequeño en el escenario no los haría desaparecer. Mi número de amigos se ha reducido a menos de la mitad, especialmente ahora que no salgo de fiesta, y me doy cuenta cómo estoy mucho mejor así, rodeada de gente que realmente me ama a mí y a mi hija.

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5. Soy mucho más selectiva

Si, antes de esto era alguien que tenía sexo casual de manera regular. Ahora me doy cuenta de que quizás no me valoraba tanto a mi misma, que cualquier muestra de cariño significaba algo para mí, y eso generalmente me llevaba a dormir con chicos. Ahora veo todo de una perspectiva diferente. Aprendí a quererme a mi misma, por lo que, aunque apenas tengo citas, hago que cuenten, y no salgo con cualquiera. Mis estándares están muchísimo más altos.

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6. Tengo una hija maravillosa

El solo hecho de tenerla a mi lado todos los días me hace la mujer más feliz del mundo. Nunca pensé llegar a sentir algo así y a estar tan feliz. La miro y solo veo que tengo una segunda oportunidad de ser quien realmente quiero ser. 

Porque todo depende de la perspectiva en la que miremos las cosas. He llegado a pensar que la vida tenía esto preparado para mí, para darle un sentido a mi vida, la que hasta el minuto había estado desperdiciando lejos de las cosas que de verdad importaban.