Por Andrea Araya Moya
10 abril, 2015

«Nunca te enamores de personas como yo».

Hay miles de blogs, libros de autoayuda, artículos y terapeutas dedicados a sanar a aquellos que tienen un corazón roto. En medio de todo esto, nos olvidamos de que hay dos lados en cada historia: el rompecorazones y el corazón roto.

Según explica Aimee Ingram, los rompecorazones son dejados de lado y son tildados de idiotas sin emociones, y hasta cierto punto, esto es correcto. Sin embargo, nadie conoce la dura realidad que estos rompecorazones tienen que enfrentar. Todo el mundo piensa que es mucho peor que te rompan el corazón. Yo voy a argumentar que es mucho peor ser el rompecorazones.

En primer lugar, lo que no te dicen acerca de ser el rompecorazones es que sucede muy rápido, como si alguien accionara un interruptor. De repente, la persona que juraste que era la indicada, que era diferente, y que amarías por siempre, ya no lo es.

rompe4Fuente: We Heart It

La conveniente frase, «No eres tú, soy yo», no podría ser más adecuada, ya que en realidad no tiene nada que ver con la otra persona. Sabes que estás siendo un idiota, pero no importa cuánto te esfuerces, el amor se ha ido. Ninguna cantidad de ruegos, tiempo y dinero podrán traerlo de vuelta.

Romperle el corazón a alguien es una de las cosas más difíciles de hacer en este mundo, pero lo hacemos de todos modos. Mirar a los ojos a esa persona que alguna vez significó tanto y simplemente rasgar su corazón es algo que sólo una raza especial de ser humano puede hacer.

Después de hacerlo te sientes terrible, incluso si tus razones para dejar a esa persona eran perfectamente válidas. Sólo los rompecorazones entienden que la única cosa peor que hacer esto es no hacerlo. Los rompecorazones somos inquietos por naturaleza, lo que es a la vez una bendición y una maldición. Tenemos un apetito insaciable por la vida y estamos perpetuamente buscando algo más grande y mejor.

rompe1Fuente: We Heart It

Lo que no decimos es que hay una guerra interna que se desarrolla en nuestras mentes. Sólo los rompecorazones entienden ese deseo de poder cambiar roles con el corazón roto sólo para poder sentir algo, cualquier cosa, incluso si es dolor. En vez de eso, nos sentimos como cáscaras huecas, sabiendo lo que «deberíamos» sentir, pero siendo incapaces de hacerlo.

Los rompecorazones somos plenamente conscientes del dolor que causamos a los demás, pero permanecemos imparciales. Alguna vez fuiste responsable del corazón de esta persona. Tenías sólo una misión y lo echaste a perder. Lo sientes, pero no te arrepientes de abandonarla. No obstante, sí sientes no poder controlar tus temerarios sentimientos.

Después de dejarla, construirás cuatro altos muros alrededor de ti mismo. No para tu seguridad y protección personal, sino por la seguridad y protección de cualquier otra persona que se atreva a acercarse.

rompe2Fuente: We Heart It

Te castigas y te niegas a conocer a alguien nuevo, porque sabes que eres un idiota sin sentimientos. Sin embargo, después de un corto período extrañas el afecto humano y vuelves a tus viejas costumbres. Probablemente conozcas a alguien y tengas una aventura de una noche, para después nunca más llamar a esa persona. Eso es simplemente lo que haces.

Dejar un rastro de corazones rotos no es nada de qué enorgullecerse y nadie va a entender esto más que un rompecorazones. Por lo menos el corazón roto tiene la conciencia limpia y la oportunidad de sanar. El corazón roto entregó un 100 por ciento, y supo qué era el amor.

Los rompecorazones están condenados a vivir con el dolor que han causado y nunca están seguros si lo que sentían era real.

Es por esto que creo firmemente en que a veces es mejor ser el corazón roto,  no el culpable de lo que pasó.

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