Por Nicole Lavanchy
26 marzo, 2015

Aunque parezca extraño, esta modalidad se está haciendo cada vez más común, especialmente entre celebridades. 

Las amigas de Tess son la imagen de la felicidad cuando se juntan frecuentemente los viernes y salen a comer a los restaurantes locales. La champagne fluye, la conversación se vuelve más bulliciosa y las risas flotan por sobre la mesa. Pero siempre hay alguien que no encaja en esta feliz escena: Tess Christian, de 50 años, quien se sienta sin mover ni un músculo mientras sus amigas ríen a su alrededor. Ni siquiera la sombra de una sonrisa pasa por su cara, ni una risa escapa de sus labios.

A Tess no le falta el sentido del humor, sin embargo por casi 40 años se ha prometido no reír ni sonreír, incluso en el nacimiento de su hija. Esto se debe a que Tess cree que mantener una “cara de póker” es un método crucial para mantener su impresionante look juvenil.

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“No tengo arrugas porque me he entrenado para controlar mis músculos faciales”, comenta Tess. ‘Todos me preguntan si me puse Botox, pero no es así y sé que es gracias al hecho de que no he reído ni sonreído desde que era una adolescente. Mi dedicación ha dado sus frutos y no tengo ni una sola línea en mi rostro. Sí, soy superficial y quiero verme joven. Mi estrategia es más natural que el Botox y más efectiva que cualquier máscara o crema de belleza cara”.

Tess (a la derecha) aparece con Jane Vintner (izquierda) en 1982 a la edad de 19 años. Aunque pueda parecer extraño, Tess no es la única que utiliza este método para suprimir los movimientos faciales, tales como reír o fruncir el ceño, como una forma de evitar que se formen arrugas. Incluso celebridades como Kim Kardashian, de 34 años, han admitido intentar no reír o sonreír “porque provoca arrugas”. Y algunos expertos han comenzado a creer que este bizarro truco podría funcionar.

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Las arrugas se generan gracias al constante pliegue que crean las sonrisas, y las líneas en la frente aparecen gracias a los movimientos de los músculos de tu frente. Si logras entrenarte para minimizar tus expresiones faciales supuestamente no tendrás tantas líneas. Así es como funciona el Botox: reduciendo la actividad muscular. No sonreír es una opción casera, aunque pensaría que es difícil de mantener.

Así que, ¿vale la pena sacrificar una vida llena de risa por algunas arrugas? Tess, quien trabaja como instructora de cocina para una compañía de productos vegetales lo cree. “No es como si me sintiera miserable. Amo la vida. Simplemente no siento la necesidad de demostrarlo teniendo siempre una sonrisa en mi rostro”.

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Sin embargo, su decisión no comenzó como algo para evitar el envejecimiento. Fue lo que le dejó haber asistido a un colegio estricto y católico. “A las monjas no les gustaban los niños que sonreían. Siempre se me decían que borrara la sonrisa de mi rostro, así que aprendí a hacer muecas”, cuenta Tess.

Al principio, debía esforzarse para mantener su expresión. “Cuando sentía que algo era gracioso o sentía ganas de reír, algo que pasaba todos los días, aprendí a controlar mis músculos faciales manteniéndolos rígidos”, explica Tess.

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Conoció a quien hoy en día es su ex esposo de 54 años (fotógrafo) en un bar en 1990 y tuvieron una hija, Stevie, en marzo de 1991. “A Nigel nunca le importó que no sonriera porque siempre lo mantenía entretenido: soy muy buena compañía. Si pasaras un día conmigo ni siquiera lo notarías. Después del nacimiento de Stevie estaba llena de alegría, pero no sentía la necesidad de sonreír” añade Tess. 

Ella y Nigel se casaron en febrero de 1993. “Por supuesto que el fotógrafo del matrimonio me urgía a sonreír para las fotos pero me negué, simplemente no era yo”, cuenta.

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En su casa en Londres, Tess se ha vuelto una maestra en el arte de reírse por dentro cuando ve shows de TV tales como Absolutely Fabulous. Pero incluso luego de todos estos años de práctica, mantener su cara de póker en público no siempre es sencillo.

Tess insiste que Stevie, hoy de 24 años y asistente de producción de películas, nunca se ha sentido ofendida por que su madre no sonría. “Ella es lo opuesto a mí: tiene una sonrisa hermosa, por supuesto, nunca reprimiría eso”, cuenta Tess. “Ella sabe que mi expresión seria no significa que no disfrute de su compañía”.

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Sin embargo, la psicóloga Amanda Hills, radicada en Londres, asegura que sonreír es crucial para nuestra salud mental. “Cuando sonríes liberas endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad, que te hacen sentir bien”, explica. “No solo eso, pero mientras más lo hagas más feliz te sentirás, porque le dices a tus conexiones neuronales que así es, incluso si no es verdad. Tu cerebro no sabe si estás haciendo como que sonríes o no porque sólo registra los movimientos faciales”. Estudios han demostrado que puedes aumentar tu felicidad sonriendo, incluso si te sientes triste, y esta es la razón por la que algunos profesionales de la salud que tratan a pacientes con depresión les dicen que practiquen sonreír ante un espejo.

“Sin embargo, no sonreír tiene el efecto opuesto. Una cara que se mantiene sin movimiento ni emoción hace que tu cerebro no pueda reconocer la felicidad. Y tal como sonreír atrae a otras personas, verte miserable las alejará, algo que generará un potencial riesgo para sentirte más miserable, incluso si te sentías feliz al principio”. 

Lo que es yo, prefiero tener cientos de arrugas y haberme reído toda mi vida, ¿y tú?

Visto en Daily Mail

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