Por Teresa Donoso
12 junio, 2015

No se parece a nada que hayas visto antes y pronto verás el porqué.

No hay nada peor para una mujer que recibir esa temida noticia de parte de su doctor, sin embargo eso fue exactamente lo que Dana Donofree vivió durante el 2010, justo un día antes de cumplir 28 años cuando le diagnosticaron cáncer de mamas. Está de más decir que su vida cambió completamente. Durante un año su mundo se transformó en una lucha contra el cáncer, el cual afortunadamente logró erradicar de su cuerpo luego de un largo y complicado tratamiento.

A pesar de que estaba completamente agradecida de haber sobrevivido y de estar sana y saludable nuevamente, es ella misma quien cuenta que la vida después del cáncer tampoco es sencilla:  “nadie te prepara para la vida que viene luego del cáncer, para esa ‘nueva normalidad’. Incluso me cuesta usar esas palabras en este contexto porque nada de lo que haces se siente o parece normal luego de haber vencido el cáncer.”

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AnaOno

Para Dana, lo más complicado de todo fue aceptar su cuerpo luego de la mastectomía bilateral. Su ropa ya no le quedaba como antes y aunque ya no necesitaba seguir usando sostén, quería seguir haciéndolo, quería sentirse normal. No fue hasta que comenzó a compartir sus problemas con otras mujeres que pasaban por lo mismo que se dio cuenta de lo común que era esta sensación. Nadie quería vivir la vida atrapada en sostenes deportivos o aburridos.

Fue entonces cuando Dana decidió hacer algo al respecto y creó AnaOno, su compañía de lencería cuyo eslogan es “Nunca estarás sola” y que ofrece piezas cómodas y bellas, diseñadas especialmente para mujeres que han sobrevivido el cáncer de mamas y que cubren y cuidan delicadamente cualquier tipo de marcas o cicatrices. Los sostenes van desde los $48 a los $58 dólares (donde el 10% es donado a fundaciones que combaten el cáncer de mamas) y son únicos en su tipo.

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AnaOno

Para Dana todo el proceso ha sido hermoso: “Ponerse uno de estos sostenes por las mañana puede recordarte la forma en la que te sentías antes de la cirugía y eso es lo que celebro. Esa es mi misión”. Nunca había visto una lencería más hermosa que esta, no sólo por sus delicados diseños, sino que también por la misión y las emociones que rodean el proyecto. Es de esperar que más mujeres vuelvan a reencontrarse con esa parte de sí mismas que pensaban que habían perdido, todo gracias a la iniciativa de esta mujer que se sobrepuso al momento más difícil de su vida y logró salir adelante.

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