Por Nicole Lavanchy
20 febrero, 2015

Muchas veces las relaciones se vuelven monótonas, pero está en nosotros mantenerlas vivas. 

Hace tres años terminé una relación y por alguna razón esta semana no he podido dejar de pensar en él. Desde que rompimos, la experiencia de extrañarlo va y viene. A veces paso meses sin recordarlo y otras, como ahora, es lo único que tengo en la cabeza.

Ojalá hubiera tenido una buena razón para terminar la relación. Salimos por varios años durante la universidad y terminé porque me graduaba. Lo amaba, pero sentía que necesitaba avanzar de formas que no podía lograr con él en mi vida. Había estado de novia por mucho tiempo y por una vez en mis veintes quería estar soltera y experimentar el mundo por mi cuenta. Ahora, parece estúpido decir eso. Ambos éramos leales, cariñosos, dedicados a nuestra relación. Él era mi mejor amigo y una persona con quien podía hacer de todo. ¿Por qué lo dejé ir?

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Esa pregunta me acecha hasta el día de hoy.

Desde que terminamos he tenido otras relaciones. He tenido citas con bastantes hombres atractivos, encantadores. Entonces, ¿por qué sigo pensando en él?

¿Has deseado alguna vez volver a tu yo anterior? A veces pienso en qué pasaría si pudiera volver a ser la que estaba parada en ese departamento mirando las cajas con mi nombre escrito, sabiendo que él estaba llorando en la otra habitación y decirme a mí misma: «No lo hagas. No cometas el error más grande de tu vida. No cruces esa puerta. Te arrepentirás por el resto de tus días. No hay nada para ti ahí afuera. ¿No lo entiendes? Él es lo mejor que te ha pasado»

Pero desde luego, no puedo.

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Todavía nos escribimos de vez en cuando. La última vez que hablamos fue en septiembre. “He estado pensando mucho en ti. Quería que lo supieras”, dijo. “¡Guau! Qué extraño. Yo también he estado pensando mucho en ti»

Nunca respondió. No he sabido de él desde entonces, pero supe que tiene novia, hace ya tiempo.

A veces pienso que cuando estamos en relaciones estables, muy a menudo no las valoramos. Nos aburrimos de la rutina, de las mañanas de invierno que parecen todas iguales, de las mismas conversaciones que hemos tenido un millón de veces mientras tomamos café. Todo empieza a ponerse un poco aburrido. Pero depende de nosotros volver a encender la pasión, recuperar esa emoción inicial, enamorarnos de esa persona una vez más.

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Pero elegí no hacerlo.

Me estaba graduando, buscaba trabajos en otra ciudad, quería escapar de mi vida. Parecía el punto de inflexión adecuado para empezar de nuevo. Pero en vez de empezar una gran vida estoy sentado escribiendo sobre un ex de hace tres años. A veces me pregunto para qué tengo citas. Facebook debería tener un estado sentimental que fuera “arruinada”.

Estoy bromeando. Más o menos.

Mi vida siguió adelante. Conseguí un gran trabajo, un buen departamento, pero me pregunto ¿cuál es el sentido de todo esto? No tengo amor. No tengo a mi mejor amigo.

Entonces, ¿qué hago ahora?

Hay que seguir adelante…

Visto en Thought Catalog & Imágenes de We Heart It

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