Por Florencia Sanchez
10 marzo, 2015

No niegues a tus hijos la infancia que tú tuviste.

Una de los recuerdos de nuestra infancia que jamás olvidaremos es cuando llegábamos del colegio, nos cambiábamos el uniforme y nos disponíamos a jugar. Algunos tenían la suerte de poder tener compañía esas tardes de entretención, bastaba con avisarle al vecino, salir a la calle y ahí se encontraban para andar en bicicletas, rollers o monopatín. Así de sencillo y espontáneo resultaba todo, sólo eran necesarias las ganas de pasarlo bien, no se necesitaba de nadie más.

Hoy todo esto a ido cambiando, ya no es un tema entre niños, los padres han adquirido la costumbre de organizar la vida de sus hijos. Las llamadas que esperan los niños en las tardes para salir a jugar , ahora la hace una madre a la otra, determinando las horas y otro tipo de aspectos para el encuentro.

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Lamentablemente sí hay consecuencias al no dejar que nuestros hijos actúen de manera más espontánea, porque se les inculca la necesidad de planear todo rigurosamente, queriendo hasta organizar los juegos que habrán en la «cita». Además, los niños hoy en día no se atreven a llamar a los amigos porque se sienten incómodos.

Antiguamente uno se las ingeniaba con lo que había en el lugar de juego, como por ejemplo, el escondite. Entre todos se acordaba un número y el que contaba empezaba 1,2,3… y salía corriendo a buscar a sus amigos que usaban la mayor creatividad posible y se escondía en distintos sectores del recinto. Así se pasaba la tarde, hasta que el sol se escondía y era hora de entrar al hogar.

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Actualmente utilizar la palabra «cita» para el encuentro entre dos niños es un tanto angustiante porque explica que desde pequeños se les enseña a ser personas muy estructuradas y cuadradas impidiéndoles gozar de la espontaneidad que conlleva esa etapa de la vida.

¿Acaso no es hasta más sencillo para las mismas madres dejar que los hijos tengan libertad y se las ingenien con lo que pueden para pasarlo bien, en vez de invertir mucho tiempo en ello?

Es hora de que los padres se tranquilicen, no es necesario tener todo fríamente calculado, y menos a los hijos. Es muy importante dejar que gocen de libertad aún siendo pequeños y que tengan experiencias que no sean concretadas por los mismos padres.

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Logremos separar las cosas, una cosa es querer lograr hacer todas las responsabilidades que se tienen en el día lo cual necesita de organización, pero otra es tener la vida de nuestros hijos perfectamente organizada. Es así como malacostumbramos a los niños, luego se quejan de estar aburridos porque aquel día sus padres no planificaron una «cita» con otro niño o se aburrieron de la televisión, del  iPad o  de los videojuegos.

Madres y padres: está en tus manos incorporar la imaginación nuevamente en la cabeza de sus hijos, concentrémonos en dejar de organizar «citas» demasiado planeadas y liberémoslos para que lo importante sea que se diviertan a costa de su imaginación.

Visto en Huffington post & imágenes de We heart it.

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