Por Juan David Montes
9 septiembre, 2016

Querido diario…

Actualmente Daniel Dowling es un destacado escritor y consejero especializado en temas de autoayuda y relaciones románticas. Sin embargo, para llegar a ser quien es hoy en día tuvo que hacer un largo recorrido desde un punto bajo en su vida, cuando se consideraba un adicto al amor y un destructor de hogares. La clave para su cambio fue un simple hábito que todavía pone en práctica: todas las noches le dedica al menos 15 minutos a su diario.

Hace tres años, Daniel sólo tenía clara una certeza: quería cambiar y estaba desesperado por hacerlo.

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Daniel Dowling

Para él era claro qué tipo de persona quería ser y que estaba muy lejos de su ideal. Uno de los ejercicios que lo ayudó a definir sus metas fue imaginar cómo quería que fuera la descripción de su vida una vez hubiera fallecido.

Daniel tuvo que enfrentarse con sus propios errores y defectos. Sólo cuando aceptó todo aquello que estaba mal con sí mismo pudo emprender un verdadero cambio.

Los errores se convirtieron en una especie de inspiración:

«En lugar de enviarme a una recaída, los errores me inspiraron para trabajar con más fuerza para llegar a ser el hombre que sabía que podía ser».

Para ser consciente de qué tipo de pensamientos habían influido en sus errores, Daniel tomó la costumbre de llevar un diario en el que reflexionaba al respecto. Allí también adquiría compromisos para mejorar al día siguiente y acercarse a su ideal:

«No estaría donde estoy sin mi diario. El acto de escribir me condicionó a ser honesto conmigo, aceptarme, apreciar el trabajo fuerte que hago y a comprometerme conmigo (…)».

Así explica su rutina con esta técnica:

1. Cada noche le dedica entre 15 y 30 minutos a la reflexión en el diario.


2. Destaca todo aquello que hizo bien y también señala lo que pudo hacer mejor.


3. Recuerda los pensamientos que tuvo durante el día.

Daniel asegura que después de un año llevando un diario logró transformar su vida. 

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