Por Carolina Mila
8 febrero, 2015

Sé sorda a las críticas y asegúrate de escuchar más a tu propia voz interior.

Nos sentimos en conflicto constante. Cada decisión que tomamos como mujeres puede ser polémica. Generalmente es criticada. Hay que ser linda pero no tan linda. Bella y sin edad, pero sin alterar demasiado tu cuerpo o tu cara, porque las críticas no se harán esperar. Se suficiente de todo, pero no te pases. Haz ejercicio si odias tu cuerpo. Usa maquillaje si odias tu cara. Vete bien. Siempre te tienes que ver bien.

La lista de demandas es interminable: cuídate pero no seas vanidosa. Cuídate pero no te obsesiones. “Agh, ella gastó una fortuna arreglándose la casa, ¡deja de mentir!” “Agh, realmente necesita usar más maquillaje, uf!” Sé natural, sé bonita de una forma bella. Sé delgada, pero no hables de cómo lo hiciste sin esfuerzo. Sé curvilínea, pero, no gorda. Piensa en las múltiples maneras en que nunca serás suficiente.

¿Cuándo se convirtió en una osadía amarse a sí misma sin importar la forma o el color o el tamaño de tu cuerpo?

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Gorda. Recuerda que la peor cosa que puedes ser es ser gorda. Avergüénzate y ódiate si no eres flaca. ¡Métete a un gimnasio! ¡Deja de comer hamburguesas! Los hombres no quieren meterse contigo si no eres flaca, ¿sabías eso? Siéntete moralmente inepta y no apta para recibir dignidad, amor, deseo si no estás buenísima. Ódiate. ¿Cómo podrías motivarte en alcanzar la figura femenina perfecta de las revistas si no te alimentas del odio, la vergüenza y el detestarte?

Siéntete extremadamente competitiva y celosa de otras mujeres sin saber exactamente por qué. Critica a las mujeres como un deporte. Ríete del cuerpo de otras. Trata de tener poco claro el por qué te hace sentir extrañamente mejor cuando una mujer bonita no se ve tan bien como solía hacerlo. No tengas claro por qué una mujer bonita te hace odiarla y admirarla al mismo tiempo. No tengas idea de la razón detrás de la competencia, pero siéntete en constante guerra con otras mujeres.

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Cambia, pero no para crear cambios a un nivel cultural o social. Deja de ser tan insegura. ¿No sabes que hablar de esta forma es poco atractivo? Y, ¿no sabes que ser atractiva es tu primera prioridad en la vida? ¿Cómo te atreves a hacer cualquier cosa que te haga ser menos atractiva? Como te atreves a dejarte estar. Como te atreves a usar tu voz para advertir a la gente y hacer de otros una persona digna. Siéntate y cállate. Estas siendo demasiado sensible. Emocional. Estás loca. Amargada.

Puede ser que sigues esperando el permiso de los demás para sentirte libre. La voz que autorice todas tus decisiones y estilo de vida. Es hora de detenerse y parar: sin rebelarse, no hace falta enfrentarse a nada. Simplemente es hora de ser lo que siempre has querido ser y lo que has venido a ser a este mundo: tú misma. Eres fantástica. Deja de buscar la aprobación de los demás. Mírate en un espejo y dítelo a ti misma. Nadie te está reteniendo. No se los permitas. Es hora de que empieces a sentirte libre de ser como quieras sin esperar la autorización de nadie. Ni de los medios, ni de la moda, ni de las instituciones, ni de la sociedad. El tiempo que tenemos es corto. Asegúrate de escuchar más seguido a tu propia voz interior. Cuando lo hagas, sin darte cuenta, harás que los demás la escuchen también.

Visto en Thought Catalog y Weheartit

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