Por Pilar Navarro
12 mayo, 2015

Estar con alguien no es lo mismo que amar a alguien.

Muchas veces sucede que sentimos que el amor es algo que podrá sustentarse en sí mismo. Nos vemos golpeados con su fuerza, casi como si fuera un huracán del que no queremos ni podemos escapar, y asumimos que siempre será igual. Asumimos que nuestro amor durará, que gracias a él flotaremos en el tiempo y en el espacio y que una vez que lo encontremos nunca nos abandonará, o al menos, no con tanta facilidad.

Sin embargo, parece que muchas veces nos saltamos una parte de la historia y olvidamos preguntarnos cómo lograremos cumplir nuestro cometido. No fue algo que comprendiese instantáneamente, pero después de varias relaciones comprendí que el amor no dura porque sí y que su duración no era necesariamente infinita. Es posible que lo haya aprendido de la peor manera posible pero lo que vale es que lo hice: el amor dura porque continuamente decidimos quedarnos al lado de una persona.

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Fuente: We Heart It

Decidimos mantener nuestra posición en el mundo a su lado y nos negamos a ser empujados por la fuerza de la gravedad. Llega un punto en nuestras vidas en el que todos nos veremos enfrentados a la real prueba de nuestra relación: escoger a la otra persona cuando la intensidad del amor de los primeros años se haya disipado y cuando ya hayamos visto lo bueno y lo malo del otro. Es exactamente en este momento, en el cual irse parece sencillo y quedarse complicado, en el que el verdadero amor hace su aparición.

Creemos que amar de forma correcta implica siempre sentirnos felices, siempre sentirnos completamente atraídos por el otro, siempre estar dispuestos a todo cuando la realidad es que somos sólo seres humanos y que en muchas ocasiones nos sentiremos mucho más negativos al respecto. La clave está en seguir escogiendo al otro todos los días. Es claro que algunos días serán más difíciles que otros, que en algunos momentos nos cuestionaremos con mayor violencia nuestra decisión diaria, pero me parece que esa es exactamente la gracia: querer algo con tanta intensidad que no nos importe la dificultad.

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Fuente: We Heart It

Estar con alguien, después de todo, no es lo mismo que amar a alguien y de hecho, podríamos amar a alguien sin recordar escogerlo todos los días. Si sientes que esta es tu situación actual quizás quieras comenzar a preguntarte si quieres escoger a tu pareja hoy, si quieres seguir manteniéndote a su lado. Amar es importante, pero estar dispuesto a ver nuestro amor como una opción consciente de la que somos responsables es lo que implica un real compromiso.

Tuve relaciones en las que no fui escogida y en las que no escogí. Lo que aprendí fue que sólo generaba caos y destrucción y que por mucho que me aferraba a lo que sentía, igual terminé como una náufraga en la orilla. Lo sé porque he estado ahí. Cuando dejas de escoger a tu pareja le abres la puerta a las inseguridades y a los pequeños dolores. Te vuelves incapaz de ver lo bueno en ellos, esas cosas que te encantan y que hacen que tu vida sea un poco más luminosa.

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Fuente: We Heart It

Pregúntate, recuérdalo: ¿estás escogiendo a tu pareja hoy? ¿cuál es tu razón para hacerlo? ¿tiene sentido para ti? ¿que harás para seguir escogiéndolo una y otra vez incluso cuando parezca que no saldrá el sol para ustedes? Una vez que comprendas que el amor es una opción consciente, que es algo que decides construir y no algo que llega a tus manos por azar todo cambiará. Comprenderás que cada paso que des, cada palabra y cada momento que pasen juntos es crucial a la hora de seguir construyendo, ladrillo a ladrillo, este pequeño hogar donde quieren pasar el resto de sus días.

Construye hoy, porque puede que mañana sea demasiado tarde.

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