Por Camila Cáceres
20 octubre, 2016

“Ahí me di cuenta, ‘oh, puedo ser yo misma en este rubro. Hay un lugar para mí’”.

Danielle Brooks está teniendo un año fantástico. Estuvo en un musical de Broadway que le mereció una nominación a un Tony, en una campaña de moda y oh, sí, en esa serie que no somos capaces de dejar de ver, no importa el daño que nos haga (¿Por qué Poussey? ¿Por qué?). Hace poco, esta ocupada mujer se sumó a un proyecto precioso: El 67%.

El 67% busca enfrentar la falta de representación de las mujeres no blancas, no delgadas, no “hermosas” en los medios de comunicación masivos a través de diferentes campañas, con el fin de empoderarnos a todas como personas y amarnos como somos.

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Getty

El 67% de las mujeres en Estados Unidos son talla 14 (L) o más, pero eso obviamente no se ve representado en los medios de comunicación masivos. O no lo era hasta ahora.

Kelsey Miller entrevistó a Danielle para Refinery29 y le sacó perlas de sabiduría que hacen honor a Taystee:

“Es hermoso. Ver la página web— y es realmente increíble como la mente funciona cuando te ves en otra persona. Te quedas como, estoy bien, no hay nada malo conmigo, hay más personas en el mundo que se ven como yo. Pero cuando no ves eso, piensas cosas como, mierda, tengo que ir al gimnasio. Y caes en una espiral de negatividad sobre tu cuerpo (…) y para muchas de nosotras, ese ha sido el caso toda la vida. He sido así desde la secundaria. No empecé delgada. Siempre he sido la niña gorda que corre por todos lados, así que tengo la experiencia de ir a la tienda y pensar: Tiene que haber algo fundamentalmente malo con mi cuerpo, porque no tienen ropa que me quede”.

Por eso es que la representación es tan importante: Valida nuestras existencias.

Es verdad que a veces hay existencias menos sanas que otras, pero eso no significa que sean condenables. Nadie tiene derecho a regular la forma de tu cuerpo excepto tú. Es la casa con la que nadie más que tú cargas.

Lo peor es que los niños son los más afectados, ya que de pequeños se basan en lo que ven para entender cómo funciona el mundo y con toda la televisión que se tragan estos días, el mensaje cala hondo. Afortunadamente, muchas compañías infantiles son conscientes de esto y hemos visto tremendos avances en el género infantil la última década.

A los adultos, sin embargo, todavía nos queda camino.

Danielle continuó refiriéndose a su experiencia en el trabajo:

“Empecé a considerarlo antes de trabajar. Apenas me gradué, ese era mi conflicto. Para mi era, ‘¿debería rizarme el pelo o alisarlo? Definitivamente no puedo cambiar mi color de piel así que eso se queda como está (risa). Con mi cuerpo, ¿trato de encogerlo o crecer? ¿Quiero volverme la gorda graciosa? Ese era mi conflicto: En que cajón me iba a meter la gente… o en qué cajón iba a dejar que me metieran.

Y entonces me llamaron de Orange Is The New Black, que me dio terror. Me quedé como, ‘Oh, Dios’, porque no nos dieron todo el guión de inmediato. Sólo tenia una hoja de líneas. No sabía quién más trabajaba en la serie. Y había asumido, ‘voy a ser la negra, ¿verdad? La negra graciosa, la gran gorda negra’. Y cuando llegué al set vi todas estas mujeres de diferentes tamaños y formas, algunas muy parecidas a mí. Vi que no era la única persona negra en la sala, no era la única persona de color, no era la única persona de talla grande. Eso me abrió los ojos. Ahí me di cuenta, ‘oh, puedo ser yo misma en este rubro. Hay un lugar para mí’”.

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¿Y no es eso crucial? ¿Saber que hay un lugar en el mundo donde puedes ser tu misma? Ya, ya, es verdad que todos peleamos por eso cada día, pero hay que reconocer las diferencias: No es lo mismo comenzar el juego con el avatar principal, el que vemos en todas las pantallas, el que nos han enseñado a celebrar; que jugarlo como una mujer, negra y gorda, en Estados Unidos. Y jugar a ganar, encima.

Danielle Brooks tiene toda mi admiración.

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