Por Francisco Armanet
27 octubre, 2016

“Y no apagues el móvil. Me preocupo”.

No es necesario ser padre para entender lo difícil que puede llegar a ser dicha labor. A veces, basta con ser hijo y conocerse un poco a sí mismo. Saber que soy complejo, difícil, que tengo defectos, y por sobretodo, estar al tanto de que mis papás han tenido que lidiar con esas dificultades desde que nací, es suficiente para comprender que la tarea no les ha resultado simple. Claro, no he sentido la frustración y las alegrías que ellos han sentido, sin embargo, puedo imaginarlas y hacerlas propias sin mayor esfuerzo. 

Ahora bien, en la labor que escogen cumplir los padres con sus hijos, hay muchas formas y opciones. Algunos son más permisivos, otros más estrictos, algunos sobre protegen, etc. Hay tantas estrategias de crianza como papás en este mundo. Sin embargo, existen algunas verdades que muchas veces los hijos no escuchamos: puede ser porque estamos muy distraídos haciendo otra cosa, o bien, porque nuestros padres simplemente no nos las dicen. 

Universal Pictures
Universal Pictures

Una carta de una madre a su hija de 15 años que ha publicado recientemente se ha hecho viral en las redes sociales por lo honesta y verdadera que es.

Te la dejamos.

“Dentro de 3 años podré echarte de la casa.

¿Suena feo? Pero es verdad. A tus 18 años tendrás 2 opciones de cómo vivir tu vida.

Entrarás a la universidad, te apoyaré como pueda hasta que la termines y hasta que encuentres un trabajo. O no irás a la universidad (nunca te juzgaré por eso) y vas a trabajar. Y atenderás tus necesidades por tu cuenta. Porque no voy a mantener a una niña de 18+ años que no estudia porque no creo que sea lo correcto. Así que aún tienes 3 años para elegir.

Sí, ya hemos pensado con tu padre en una remodelación de casa. En tu dormitorio haremos el nuestro.

Eres hermosa, eres bella, eres muy inteligente.

Eres mucho mejor que yo. Eres maravillosa. Te conozco desde hace 15 años, y eres mucho mejor de lo que me podía imaginar en los sueños más atrevidos. Si alguien no lo entiende, es su problema.

No soy un ejemplo para ti.

Eres completamente diferente, tienes una personalidad distinta, no debes amar lo que amo yo y tienes todo el derecho de desafiar mi autoridad y no tener mis mismos valores. Solo hay un detalle: tendrás que ser responsable por tus elecciones.

Eres libre, no espero nada de ti.

No me debes nada.

No te crié para que te sintieras en deuda conmigo. No estoy esperando ni un vaso de agua, no sueño con que me garantices una vejez segura ni con tus premios Nobel. Eres libre de elegir qué es importante y valioso para ti. O dejar que las cosas fluyan. Es tu vida y tu elección.

Tienes una casa.

Pase lo que pase, siempre estaré a tu lado si lo necesitas. Te apoyaré y te consolaré, intentaré ayudarte si me lo pides. Pero no voy a entrometerme jamás.

Tengo mi vida

No es mi obligación dejar todas mis cosas por ti, ayudarte en el momento que me lo pidas, sacrificar mi comodidad por la tuya. Puedo hacerlo pero no debo.

Tienes tu vida.

Con quién casarte, tener hijos o no, ser gay, inscribirte en un partido político… todas son elecciones exclusivamente tuyas. Mis opiniones, convicciones o gustos políticos no deben influenciarte. Puedes hacer lo que te digan tu corazón, conciencia e interés. No dejarás de ser mi hija ni te dejaré de hablar.

Nadie tiene la intención de lastimarte.

Es difícil entenderlo pero es verdad, todos piensan sólo en sí mismos. Sí, yo también. Cualquier persona en cualquier circunstancia se comporta de la forma que considera correcta. Nadie (mentalmente sano) arruina su vida conscientemente. Él (o ella) actúa de acuerdo a sus intereses. Simplemente sus visiones del mundo no coinciden.

El mundo no es justo.

No existen maneras garantizadas de lograr el éxito ni formas seguras de evitar fracasos. No controlas este mundo. Puedes hacer todo de forma correcta y terminar en problemas. Puedes romper todas las reglas y triunfar. Lo único que te debe importar es la honestidad. No te mientas. Aprende a entenderte. Comprende tus verdaderas necesidades y sentimientos. Y piensa qué es lo mejor para ti.

Tú “bien” siempre será el “mal” de alguien.

Ocuparás el lugar de alguien en la universidad o en el trabajo. Estarás saliendo con el amor de la vida de alguien o te sentarás en el asiento favorito de alguien en el cine. No te preocupes. Tu “mal“ siempre será el ”bien” de alguien, así que están a mano.

Sólo puedes creerte a ti misma.

No a mí porque no puedo entrar en tu cabeza. Seguramente no me dices todo, ocultas o escondes algo. Lo sé porque también lo hago. También tengo mamá. Solo tú sabes TODO acerca de ti. Solo tú sabes todo lo que eres capaz de hacer.

No le atribuyas la responsabilidad a nadie más.

A partir de los 18 años, tú eres la única responsable de tu vida. Ten hijos si puedes criarlos sola. Emprende un proyecto si puedes terminarlo sola, sin compañeros. Múdate a otro país si puedes vivir en un lugar ajeno sola. SOLA. Si tienes suerte, tendrás ayudantes, familiares y tus seres queridos; será un poco más fácil. Pero NO TE DEBEN NADA. No cuentes con su apoyo.

Calcula con anticipación.

Cada acción tiene sus consecuencias. Tal vez, no las ves. Pero intenta calcular todas las concecuencias posibles con anticipación. Cuanto mejor te imagines las opciones, más sensata es tu conducta.

No me hagas caso.

Te escribí 14 puntos que, según yo, harán tu vida mejor que la mía. Pero yo no soy tú (y, por cierto, ya te lo había dicho). No te compares conmigo. No quieras ser como yo. Ve y vive. Te di vida no para que fueras mi hija. Quise traer al mundo a una persona que pueda vivir una vida propia en él. Ve y vívela.

Pero no te quejes después. Y no me apagues el móvil. Me preocupo”.

-Daria Korolkova para Genial-

¿Qué opinas al respecto?

Puede interesarte