Por Carolina Mila
10 febrero, 2015

Antes de tener un bebé él era tuyo y tú eras solo de él.

Este post fue originalmente escrito por Becky Thompson en su blog Scissors Tail Silk.

Cuando supimos que estábamos esperando a mi hijo (hoy de 4), mi esposo y yo nos convertimos en una de esas parejas de “nuevos padres”. Investigamos juntos, compramos juntos y tomamos toda decisión que girará en torno al nuevo bebé de manera conjunta. Y estoy hablando hasta qué tipo de pañales se usarían en el hogar de los Thompson. En caso de que se lo preguntarán, nos decidimos por Pampers. Éramos un equipo.

Para prepararnos aún más para la llegada del niño, hasta tomamos uno de esos cursos para nuevos padres que ofrecían en el hospital.

La clase y el instructor no podrían haber superado nuestras expectativas de mejor manera. La dulce chica que estaba guiando la clase tenía gran espíritu, era informativa y daba detalladas descripciones de sus propios partos (di eso tres veces rápido). Tras aprender todo desde cambio de pañales hasta técnicas de parto natural, nuestro curso de ocho semanas terminó con un certificado y un tour de parto y nacimiento. Estábamos preparados para ser padres. Teníamos una copia en papel y nuestros nombres escritos con plumón para probarlo.

Pero lo que no fue visto en el curso, lo que podría haber tenido infinitamente más valor que cualquier tipo de información que recibimos esas semanas, podrían haber sido una simples palabras.

family3

Si solo nuestra instructora nos hubiese sentado y dicho, “mujeres, antes de ser mamá, eran de él. Hombres, antes de ser papá , eran de ella. Recuerden esto. Aférrense a esto. Mantengan estas palabras con ustedes”.

No la habría entendido. Podría hasta no haberla entendido meses después, pero cuatro años bajo este camino, hubiese reproducido estas palabras una y otra vez en mi corazón, y sabría perfectamente de qué se trataba.

Entonces si pudiese hacer yo esa clase, si pudiese volver atrás e instruir a un grupo grande de mujeres brillando por el embarazo y sus más que orgullosos esposos, habría dicho lo siguiente:

Mujeres, llegará un día donde su marido va a entrar por la puerta y ustedes no se darán vuelta. Estarán preocupadas de llenar tacitas para niños y limpiando a sus hijos. Gritarán por sobre el ruido del agua de la tina, “Hey, estoy feliz que hayas llegado a casa”. Pero no significará lo que antes significaba. No estará llena de anticipación por compartir juntos. Estará llena de expectativas para suplir las demandas de la familia. “Estoy feliz que hayas llegado a casa”, se traduciría mejor “Gracias a Dios que llegaron dos manos extras para ayudar”. Y “Alabado sea el Señor que tendré cinco minutos para mí”.

family2

Mujeres, llegará el día cuando gastarás cada partícula de ti en tus hijos. Las demandas de la vida cotidiana y del bebé irán antes que cualquier otra. Lo poco que quede de ti al final del día será usado para gatear hasta la cama antes de que alguien se despierte nuevamente porque las necesitan. La idea de hacer cualquier cosa luego de que tu hijo duerma será imposible y la sonrisa alegre de tu atractivo marido más vale que signifique que estará dispuesto a despertarse si es que el bebé se levanta, y nada más.

El marido que alguna vez completaba tu corazón solo será una persona más que te necesite. Las cosas encantadoras ante las que te rendías pasarán desapercibidas. Lo cotidiano será lo esperado.

Hombres, habrán momentos en que tu hermosa novia sentada al lado tuyo no se habrá duchado en días. Estará con un genio terrible tras comida y caca ajena en su ropa. Necesitará escuchar que es hermosa, pero ella no te escuchará. Necesitará saber que todavía es una persona digna de ser amada, pero no te querrá cerca. Cuando llegues a la casa después de cubrir las demandas del trabajo, se esperará que cumplas con las demandas de tu familia. Tu esposa no escuchará nada de tu cansancio, y tu no verás nada del de ella.

Hombres, llegarán a su casa a responder una pregunta rápida y anticiparan una conversación de dos minutos. La mitad será escuchando a tu esposa sobre tus hijos. De hecho, solo dirás un par de oraciones en cualquier conversación aún antes de que tu mujer dirija la conversación hacia sus hijos. “No te subas a eso!” o “no te sientes sobre tu hermana!”. Te acostumbrarás a estos estallidos, pero olvidarás si es que existió algún minuto en que tuvieras su atención total.

verdadesdesermama157

Pero mujeres, cuando Mami sea tu nombre, recuerda a ese hombre. Recuerda que eres su mujer. Recuerda cuando lo amas y aprecias en este momento. Recuerda su dedicación a tu familia. Recuerda su amor y devoción hacia ti. Y luego, cuando los días sean largos y necesites un tiempo, cae en sus brazos.

Hombres, recuerden a su novia. El cariño y amor que ella les ha dado pronto será derramado sobre sus hijos. Su amor por ustedes no cambiara. Denle a saber que ella es suficiente aun cuando ella no lo sienta. Recuerden cuando sus días sean largos que los de ella también lo son. Vuelvan a enamorarse de ella.

Recuerden el uno al otro. Recuerden que los dos hicieron una familia. Dejen que Dios los guíe juntos. Porque cuando los días sean interminables y las horas cortas, sólo será el amor de él lo que les permita estar juntos. Solo será su misericordia el que lo guíe genitalmente al corazón de cada uno. No hay aventura más grande para que experimenten, ni regalo más grande, que caminar a través de la paternidad con su mejor amigo. Son un equipo. Cada día.

Cuando escuchen estas palabra , entonces a lo mejor ahí, denle un certificado. Algo que ellos puedan mantener en sus manos para recordar que ellos están preparados.

Entonces, a mis amigos, un recordatorio, algo para que se aferren. Un pie para ver los ojos de quién ya ha pasado el tiempo de la persona que aman y ver de quién te enamoraste. Que nuestras palabras sean dulces, que nuestros corazones sean recibidos, y que recordemos el amor de nuestra juventud.

Visto en Scissors Tail Silk & imágenes de Weheartit

Puede interesarte