Por Rocío Valenzuela
24 marzo, 2016

Todas las madres han pasado por esta difícil batalla.

Rachel, es una madre bloguera conocida también como «Mumma McD». Tiene dos hijos y muchas experiencias que contar al respecto. En este caso ella enumeró las 30 razones por las que su hijo de dos años no quiere irse a dormir, quitando en el camino la oportunidad de que ella duerma también, situación que, según señala, la tiene a punto de colapsar.

Estas son algunas de las razones que el pequeño de la a Mumma McD:

1. Tiene mucho calor. Necesita que mamá lo ayude a ajustar sus cobertores.

2. Tiene mucho frío. Necesita más cobertores. Pero no esos cobertores. Diferentes cobertores. Unos que aún no tengamos. Vamos a la tienda a comprar nuevos cobertores.

3. Siente un «ouchi». Pero no puede decir de dónde proviene el «ouchi».

4. Hay un cocodrilo bajo la cama. Mamá necesita matar a ese cocodrilo ahora por favor. Sí, con un martillo.

5. Él agarró la tos «aham aham».

6. El trampolín está solo y quiere que vaya a saltar en él.

7. Él tiene cosquillas y no puede parar de reír como una loca y pequeña persona borracha, que luego comienza a llorar, también como una loca y pequeña persona borracha.

8. Su camiseta está muy apretada. Necesita ayuda para sacársela. Sin embargo, esto termina llevándome de vuelta al punto 2.

9. No puede encontrar los pantalones cortos del pijama (los tiene puestos).

10. Está triste por el osito que perdió. Hace seis meses atrás.

11. Él necesita un beso porque «te amo mamá».

12. Él tiene miedo de que Mayor Goodway haya perdido a Chicka Letta, y la Patrulla de las garras no la encuentre a tiempo. ¿A tiempo para qué? Nunca lo sabré. (Programa para niños pequeños).

13. Él se da cuenta de que su pañuelo para dormir tiene a Dora en él, cuando él claramente pidió a Diego. A pesar de que todos los paños del paquete tienen a Dora (y nosotros tenemos esta conversación cada noche).

14. Su pintura está muy mojada. Necesita ir a revisarla para ver que se esté secando OK por sí sola.

15.  Dormir ABURRIDO.

16. Él NO QUERER DORMIR.

17. Mamá está muy cruzada con que él duerma.

18. Él tiene un dolor en la garganta que requiere investigación especial con la luz morada, y sólo puede ser arreglado con una cucharada llena de medicina con sabor a mantequilla de maní.

19. Su bandita se cayó. Ayer.

20. Su cama le hace daño. Quiere dormir en la cama de mamá. Encima de mamá.

21. Necesita un poco más de leche.

22. Necesita un poco más de agua. Pero no de esa botella. De un vaso. Con una bombilla verde con azul y líneas amarillas. Con un delfín adentro. Que él vio en la tienda el otro día.

23. El necesita hacer pipí, y necesita la ayuda de mamá para que haga guardia en la puerta del baño, en caso de que un dragón venga por el lavabo.

24. Necesita hacer popó (10 minutos después de hacer pipí).

25. Tiene hambre de nuevo. El muffin que dejó en la fiesta del fin de semana es el único snack que lo va a satisfacer.

26. Está triste porque un día mamá morirá.

27. Él quiere saber lo que «morir» significa.

28. Necesita sólo un sorbo más de agua. Pero de la llave. No, no de la llave. La que tiene la manguera en el patio.

29. Él necesita hacer pipí otra vez.

30. Es de mañana mamá! (Y tiene razón, para esta hora ya llegó la maldita mañana – y él se quedó dormido apropiadamente por dos horas).

Al parecer el pequeño de dos años tiene mucha imaginación y energía, combinadas con unas ganas muy grandes de NO DORMIR.

¿Y tú, eres de las madres que también necesita una GRAN siesta?

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