Por Carolina Mila
9 febrero, 2015

Ayudar a los demás puede ser muy curativo para lidiar con pérdidas.

Abi Crouch nunca imaginó ese día que pensaba iba a ser muy feliz (el nacimiento de su segundo hijo) iba a terminar en tragedia. Apenas empezó para ella el trabajo de parto los médicos dictaminaron que el bebé había fallecido.  Así, inexplicablemente, como a veces puede pasar, el corazón del bebé ya no latía en el vientre. Las pruebas que hicieron de la placenta de Abi no revelaron nada en común. Los doctores determinaron que era probable que el bebé hubiera tenido un accidente con el cordón umbilical

El día después de que Abi volvió a su casa del hospital, su matrona, Fox-Tierney la fue a visitar y le llevó un corazón de tela relleno. El corazón, pesaba unos 4 kilos –el peso que tuvo el bebé al nacer, porque aunque su corazón ya no latía Abi tuvo que parirlo de todos modos– y había sido bordado por una mamá que también tuvo un parto de un bebé muerto y quien también recibió un corazón relleno tempranamente en su proceso de duelo.

Inicialmente, Abi ignoró el objeto, pero después de unas horas le pidió a su esposo que volviera a su pieza y se lo trajera. El corazón había sido hecho por otra madre amiga de Fox-Tierney quien también había vivido una situación similar.

La conexión de Abi con el corazón fue inmediata.

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“No podía creer que alguien hubiese tomado tiempo de su vida, con su trabajo y niños y maridos y todas esas cosas, para sentarse y hacer algo con sus manos para mi marido y yo, para ayudarnos en nuestro duelo,» nos dijo. “Una vez que lo toque, no estuvo muy lejos de mí por probablemente las siguientes seis a ocho semanas.» Si Abi no lo tenía, era Dave. Su hijo frecuentemente se acostaba sobre él, usándolo como un nido.

Físicamente, aliviaba los brazos vacíos de Abi, que anhelaban abrazar algo. “Cuando pierdes un bebé, tu cuerpo está listo para ese bebé,” cuenta Abi. “Mi cuerpo sabía que algo no estaba bien.”

Cuando volvió a su trabajo como consultora de recursos humanos tres meses después de la muerte del bebé, Abi reflexionó sobre la gran ayuda que había sido el corazón para ella y su familia y de repente tuvo una gran idea: así como un desconocido la había ayudado a ella, ella ayudaría a otras familias con el mismo problema.

El 19 de julio, 2011, Abi lanzó el sitio web de Un corazón para sostener (A heart to hold on to) con la ayuda de su marido y matrona. En los tres primeros meses, cumplió de seis a diez pedidos, elaborándolos ella misma a mano en su sala de estar. Luego en junio de ese año, el periódico local escribió una historia de su organización que fue leída por una organización sin fines de lucro que toma fotografías de conmemoración para padres que han perdido a un bebé. Un corazón para sostener recibió 600 órdenes por correo electrónico en tres días.

Como organización sin fines de lucro, Un corazón para sostener funciona de la siguiente manera: los voluntarios que no viven en California u Oregon, donde están los talleres de la organización, pueden pedir un patrón a Abi, comprar sus propias telas y enviar los corazones de vuelta para ser rellenados. El grupo envía pautas sobre las telas adecuadas (colores brillantes o pasteles, lunares, líneas o patrones en repetición) y qué no es bueno (telas con personajes de Disney, logos de equipos deportivos o telas que parecen sábanas de recibimiento de hospital).

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Los pedidos se completan para familias que han perdido un bebé en los últimos 30 días, y el grupo normalmente procesa unos 30 mensuales, 60 en meses particularmente activos. Por unos días cada mes, Un corazón para sostener también abre su portal en línea para pedidos generales, es decir, pérdidas que ocurrieron hace más de 30 días.

El esfuerzo es fundado en su totalidad por donaciones, y Abi estima que el costo de cada corazón es unos 25 dólares, el envío es el mayor gasto. Los corazones pueden pesar tan poco como 300 gramos para familias que sufrieron pérdidas alrededor de las cinco semanas y hasta 7 kilos. Cada corazón va acompañado de una tarjeta que tiene un espacio para el nombre del bebé que se está honrando con el corazón, como también para el nombre del voluntario que elaboró el corazón y el nombre de su hija o hijo.

Abi y su epsoso ahora tienen a un tercero niño, Bodhi, de un año. Abi estuvo tremendamente ansiosa y el embarazo fue “loco,” lleno de ultrasonidos extra y visitas con sus matronas. Incluso después de que su hijo naciera sano, Abi luchó por meses pues se sentía muy consciente de su mortalidad, pero eso gradualmente se fue disipando. «Está aquí ahora, y es el bebé más feliz del mundo,” nos dijo.

En este momento, Abi puede mirar los breves momentos que tuvo con su anterior bebé después de su muerte y parto como una “bendición”, pero le ha tomado años. Junto con su esposo frecuentemente se toman el tiempo de mirar la fotografía que tienen del bebé anterior justo después del parto, que ella describe como “un regalo inconmensurable.”

“Puedes ver el dolor en nuestros rostros,” nos dijo Abi. «Pero también puedes ver la maravilla y asombro frente a ese hermoso bebé, que habíamos estado esperando tanto.”

Visto en Huffington Post & Weheartit

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