Por Teresa Donoso
18 abril, 2016

Investigamos, y lo que descubrimos nos dejó sin palabras ¿Te atreverías a hacerlo?

Últimamente el tema de comerse la placenta después de dar a luz se ha vuelto bastante recurrente. Varias celebridades lo han hecho y son varias las personas que aseguran hacerlo porque es tremendamente beneficioso para la salud. Pero, ¿es tan así? y más allá de toda ‘tendencia saludable’ ¿qué le pasa a nuestro cuerpo cuando consumimos algo como esto que poco tiene que ver con la comida del día a día?

El nombre de esta práctica se llama ‘placentofagia’ y lo creas o no, comenzó en los años 70, hace más de 40 años. Claramente, se puso en boga nuevamente cuando las hermanas Kardashians, Kim y Kourtney lo hicieron asegurando que era un tratamiento natural contra los dolores del parto y la depresión post parto. Sin embargo, aún no existe un estudio que haya podido determinar a ciencia cierta si es que estos beneficios son reales.

Crystal Clark, investigadora y autora de un artículo al respecto que fue publicado por el Centro de Medicina de Northwestern, aseguró que las mujeres debían ser cuidadosas a la hora de escoger sus fuentes de información para tomar decisiones:

«Tenemos la sensación de que la gente no está tomando esta decisión basándose en la ciencia ni tras hablarlo con los médicos. Lo hacen siguiendo artículos de prensa, blogs y páginas web».

Por otro lado, existen doctores y especialistas que aseguran que comer la placenta, más allá del rechazo cultural que pueda causar, sí es beneficioso. Un ejemplo de ello es el doctor Sergio Sánchez, profesional con un magister en Nutrición de la Universidad de Canarias quien avala esta práctica dando datos serios y científicos.

Sanchez asegura que la placenta contiene hormonas y vitaminas que son extremadamente beneficiosas para la madre que acaba de dar a luz. En la placenta podemos encontrar mucha vitamina K, que ayuda a que no se provoquen hemorragias después del parto. Según Sanchez, también contiene grandes cantidades de la hormona lactógeno placentario humano (HPL) que estimula la lactancia.

Las mujeres que la toman en general lo hacen en un batido de frutas y aseguran que no sienten ningún sabor especial. Si bien el debate sigue sin terminar ya que la comunidad científica no logra ponerse de acuerdo, la decisión final la tienen las mujeres.

JLo y las hermanas Kardashian lo hicieron y vivieron para contarlo. ¿Te atreverías a hacerlo tú?

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