Colaboración por Cristina Esquiu
Nacida en Cataluña en el 87. Cristipolar. Chocolatefílica. Loca de los gatos. Leedora compulsiva de libros. Extremadamente organizadora. Maníatica del orden. Emocionalmente intensa. Escribo con amor y mucho sentimiento pero por necesidad, todo lo que escribo tiene su por qué y si me lo quedo dentro reviento. Kitten Brownie

Me fascina escuchar a personas de generaciones anteriores a mi sobre la vida. ¿Os habéis dado cuenta de cuánto han cambiado las relaciones en poco más de 50 años?

Recuerdo a mi abuela hablar de amor, un amor de esos que duran toda la vida, donde aguantar, “ojos que no ven corazón que no siente”, “no estaba bien visto”, “es lo que había en esa época”, “nos tuvimos que escapar”… son sus máximos exponentes.

Hace 60 años pocas mujeres acostaban más que con un hombre, ellos en cambio tenían más opciones. Hoy en día hombres y mujeres van bailando de unos a otros hasta que creen haber encontrado a la persona ideal, y digo creen porque lo más probable es que en un breve periodo de tiempo esa persona deje de ser tan ideal como creían. Antes estabas con la misma persona toda la vida, ahora toda la vida esta llena de diferentes personas.

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¿Cuántas veces se puede enamorar una persona en la vida?, ¿Cuántos desengaños amorosos somos capaces de resistir?, ¿Cómo pedirle a un corazón que razone si su función es sentir?, ¿Dónde empieza y dónde acaba el amor/sexo?, ¿Existe el amor de tu vida o hay varios amores en la vida de una persona? ¿Dónde queda todo el amor que le has dado a una persona que creías ideal para ti?, ¿Cómo saludar a una persona con la que has compartido todo como si nada?, ¿Es posible enamorarte a temprana edad y seguir toda la vida con la misma persona?, ¿qué quieres ser: un beso en el portal, un polvo en un coche, la otra, una más en su lista,  la chica de su vida?…¿Cuántas vidas somos capaces de dejar marcadas con nuestras huellas dactilares sin darnos cuenta?

Demasiada pregunta para tan poca respuesta.

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Sólo hay una cosa que generación tras generación persiste y persistirá: el sentimiento y las ganas de enamorarse y de que se enamoren de ti, de querer y sentirse querido, de querer a alguien tanto que no necesites a ninguna otra persona en el mundo para hacerte feliz. Da igual cuan cambien los cánones de la sociedad, el amor en sí, nos da vida, aunque también nos la quita.

Da igual cuántas personas figuren en tu lista negra de personas que te has tirado, no importa lo frío que seas, no importa que sólo busques sexo, no importa que quieras vivir la vida, no importa que te sientas joven y quieras disfrutar, no importa que sólo le quieras pegar un viaje y ninguno más, habrá un día que llegará alguien y te tocará en lo más fondo de tu ser y entonces estarás perdido y ya no tendrás nada que hacer, sólo vivir tras sus pasos.

No hay nadie inmune al amor, por mucho que os esforcéis.

pd: Y por cierto, a ver si aprendéis ya, que la mayoría de veces en las relaciones de “amigos con beneficios” no sólo hay sexo para una de las dos personas, una siempre alberga en sí la esperanza que al final el roce haga el cariño.