Por Teresa Donoso
13 julio, 2015

No porque alguien quiere que te veas diferente, sino porque quieres sentirte mejor.

Si hay algo que creo con toda la convicción que existe dentro de mí es que si quieres empezar un nuevo plan de ejercicios y si quieres completarlo, nunca, absolutamente nunca debieses hacerlo por alguien más. Siempre me he preguntado de dónde viene nuestra motivación y con el tiempo he comenzado a notar que eso que más nos motiva es justamente aquello que nos mueve de forma personal, aquello que creemos nos beneficiará de formas trascendentales e importantes para nosotros mismos. Aunque la vanidad no es algo malo en sí mismo y querer verte linda para una cierta ocasión o persona es más que aceptable, creo que es peligroso tener como tu máxima motivación querer transformar tu cuerpo para alguien más.

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Holly Rilinger

Si cuando te preguntas qué es lo que realmente te motiva tu respuesta es “quiero parecerle más atractiva a tal persona” puedo decirte que es posible que tu motivación no llegue a durar demasiado. Quiero dejar en claro que no estoy juzgando a nadie, sin embargo, me parece que no siempre es bueno tomar en cuenta lo que los demás piensan de nosotros o la forma en la que los demás nos ven a la hora de implementar cambios drásticos o importantes en nuestra vida porque esto hace que lentamente nos desconectemos de nosotras mismas. Comenzamos a pensar en lo que creemos que se espera de nosotras y dejamos de lado lo que la persona más importante dentro de esta situación (sí, hablo de ti) quiere.

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Kirsty Godso

Cuando dejemos de preocuparnos por cómo deberíamos vernos y comenzemos a sentirnos contentas con lo que ya somos (algo ciertamente difícil pero no imposible) sera cuando comenzaremos a ver el ejercicio no como algo que se nos impone ni algo que tenemos que hacer sin importar cuan cansadas estemos, sino como una herramienta para amar nuestro cuerpo y aceptarnos completamente. Somos un cuerpo, pero también somos una mente y un espíritu y aunque podemos decidir cambiar tanto nuestro interior como nuestro exterior, siempre debiésemos hacerlo por nosotras mismas y nunca por alguien más.

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