Por Emilia García
9 junio, 2015

Abre los ojos, no busques en un sólo lugar.

Yo era de aquellas gallinas que ponían todos sus huevos en una sola canasta. En mi caso era la del amor. Mi vida giraba en torno a eso que toda la vida nos habían dicho, y en cómo se suponía que debían ser las cosas. Es decir, en que encontraría a mi príncipe azul, nos casaríamos, tendríamos una familia y seríamos felices para siempre. El problema era que yo no sabía que estaba apostando todas mis cartas en un solo lugar.

Me convencía inconscientemente de que teniendo una persona a mi lado sería feliz. Y lo di todo. Le di oportunidades a relaciones que sabía no darían fruto, pero no perdía la esperanza, pues, según mi mente, esa era la única manera de ser feliz. 

Captura-de-pantalla-2015-06-08-a-las-11.01.56

@mckennaberkley

Llegué a tener increíbles hombres a mi lado, todo lo que había querido alguna vez, sin embargo aún así había algo que me faltaba. No entendía por qué, si ya tenía eso que supuestamente me hacía feliz. Por eso, mis relaciones fallaron una y otra vez. TODAS mis relaciones. Y toqué fondo. Me sumí en la frustración de no entender por qué no funcionaban, o en realidad, por qué no estaba feliz. 

Y como soy fiel partidaria de que es en los peores y más difíciles momentos de nuestra vida en donde aprendemos cosas, fue en este frustrante momento en que por primera vez detecté mi problema: estaba buscando la felicidad en un solo lugar. Además, lo buscaba en uno de los lugares más inciertos, cambiantes, variables y frágiles de la vida. Era evidente que de esa manera entonces, jamás estaría en paz.

Captura-de-pantalla-2015-06-08-a-las-11.02.28

@alexisren

Y me di unas vacaciones del amor, de la búsqueda incasable, y empecé a apostar mis fichas en muchos otros lugares como el deporte, la familia y los amigos, y mi vida logró un increíble equilibrio. 

Yo puse mi propio ejemplo, sin embargo, esto se puede aplicar a cualquiera que sea tu “única canasta” en donde pones tus huevos. Puede ser por ejemplo que apuestes toda tu vida al trabajo, a una amistad, a una pasión, a un deporte, etc. Es decir, que tu felicidad dependa únicamente de la estabilidad de algunas de esas cosas. Y eso no puede ser así.

Debemos repartir nuestros huevos en diferentes canastas. Así, en el caso de que una se caiga y los huevos se rompan, tendremos muchos huevos que aún seguirán en perfecto estado. Huevos en los que nos podremos refugiar.

Todo en la vida es incierto, por lo que no podemos poner todo de nosotros en solo un lugar. Además, la esencia de la felicidad, es que esta no se encuentra en solo una parte, sino que en todos los ámbitos de la vida.

Puede interesarte