Por Teresa Donoso
26 febrero, 2016

Ángela Banker quiso compartir el lado más crudo de ganarle a esta enfermedad: “Cada vez que me miro al espejo veo los defectos que el cáncer ha creado en mí”.

Según la OMS el cáncer de mama es el más común a nivel mundial entre las mujeres, de hecho, representa el 16% de los casos de cáncer padecidos por mujeres a nivel mundial. Es importante saber que con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado es más que posible erradicar esta enfermedad y seguir con una vida normal.

El problema es que no todos hablan de lo que viene después del cáncer. Si bien lo más importante es salvar la vida de la paciente, muchas veces esto significa que regresa a su antigua vida sintiéndose una extraña o llorando internamente la pérdida de partes de su cuerpo que nunca pensó que dejarían de estar.

Esto es lo que Ángela Banker, una mujer estadounidense que sobrevivió al cáncer de mama, quiso expresar en una potente columna de opinión en The Breast Cancer Site. Banker tuvo que someterse a una mastectomía y a cirugías de reconstrucción de sus senos. Vestida todo parece normal, pero cuando se mira al espejo desnuda la realidad es otra:

“Cuando me miro veo mis pechos, pero las cosas son diferentes. Tengo cicatrices que cruzan mis pechos y llegan hasta mis axilas. No tengo pezones, no quedan ni siquiera rastros del lugar en el que alguna vez estuvieron. También tengo nuevas cicatrices debido a un ovario que tuvieron que quitarme”.

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Ángela Banker

Ella sabe que estar viva es un milagro, sin embargo, toda su imagen corporal ha cambiado. Banker afirma que a ratos todo esto hace difícil sentirse bien mentalmente.

“Mi esposo dice que nunca me había visto más guapa, pero yo sé que hay diferencias”.

El cáncer es una enfermedad que cambia por completo a las personas y que marca un antes y un después en su experiencia de vida. Sobrevivir es la meta, pero una vez que se logra eso muchos pacientes se encuentran con esta pregunta: ‘¿Y ahora qué?’

“Muchos de nosotros sabemos que el cáncer nos cambia por completo. Tenemos que lidiar con el daño que causan las cirugías, la quimioterapia, la radiación y las medicinas. También tenemos que lidiar con el impacto mental. El cáncer puede destruir nuestra felicidad. Puede tener un impacto negativo en la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Puede destruir nuestro bienestar mental”.

Para Banker la recuperación mental ha sido aún más difícil y ella siente que parte de eso tiene que ver con la experiencia de ser mujer y perder partes del cuerpo que son completamente femeninas.

“Los cambios físicos pueden crear una sensación de pérdida. Cuando una mujer pierde un seno o su útero puede que sienta que ya no es una mujer. Parece que lo más difícil es perder partes de nuestro cuerpo como estas, partes que hacían una diferencia física en nuestro género y que alguna vez tuvieron un doble propósito”.

Parte de su recuperación también ha incluido ser menos dura consigo misma y recordar que después de una ardua batalla contra esta enfermedad, el físico debería ser lo que menos importe, incluso si las cicatrices son difíciles de ignorar.

“Lentamente nos daremos cuenta, como mujeres, de que somos mucho más que nuestra apariencia física… Aún me fijo en mis cicatrices, sin embargo, cuando las veo puedo apreciar la valentía que tuve para luchar contra el cáncer”.

¿Qué te parece su reflexión? ¿Lo habías pensado de esta manera?

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