Por Camila Cáceres
8 septiembre, 2016

Una infancia muy peculiar.

En una introducción a su nuevo libro “¿Dónde estoy ahora? Historias Reales de Infancia y Accidental Fama”, la estrella de Matilda y otros grandes clásicos de los 90, Mara Wilson, revela cómo su mirada de la sexualidad fue forjada en lugares inesperados: La alfombra roja y el set de Papá Por Siempre.

Allí relata cómo comenzó todo en el momento que su madre le explicó cómo se hacían los bebés. No en mucho detalle y con los clásicos tapujos, que nada antes del matrimonio, que un niño y una niña, etc. Sobre todo, que no debía contarle a nadie de lo que ahora sabía.

Pero la pobre Mara tenía tendencia a revelar secretos.

Cinco meses antes había arruinado la fiesta sorpresa de su padre al preguntarle, “no sabes de nuestros pasteles, ¿verdad?”

Ese día iban a filmar la escena en que los niños ayudaban a Sally Fields a escoger un vestido para su cena de cumpleaños. A su ex-esposo, interpretado por Robin Williams, le habían negado la custodia de los niños y para pasar más tiempo con ellos se disfrazada de una excéntrica niñera escocesa llamada Eufegenia Doubtfire. Iba a entrar en esa misma escena y habría un conflicto. Lisa Jakob tenía una linea y luego le tocaba a ella. Pero no estaba enfocada en la escena. Estaba vibrando de energía porque sabía de este secreto gigante y no podía contenerlo.

Su madre había insistido que el sexo era algo que sólo pasaba cuando estabas casado, así que cuando Virginia, una de las peluqueras, se acercó a arreglar su flequillo, tuvieron el siguiente intercambio:

“¿Estás casada?”

“Sí.”

“Oh. Lo has hecho, ¿verdad?”

La peluquera se rió, sorprendida, y no contestó. La pequeña Mara no se dio por satisfecha con esa respuesta, así que empezó a cantar a voz de cuello:

“¡SÉ LO QUE ES EL SE-XO! ¡SÉ LO QUE ES EL SE-XO!”

Todos en el set se rieron y por un momento, ella sintió la felicidad en pleno. ¡Todos sabían que ella sabía! Hasta que… vio la cara de su madre, cosa que en ese momento encuentra comparable con la de la Bruja Mala del Mago de Oz.

Su salvación llegó en la forma de Robin Williams, cubierto por toda la parafernalia de la Señora Doubtfire, quien se acercó al director, Chris.

“¿Escuchaste a Mara preguntarle a Virginia sobre sexo?”

Y ambos se echaron a reír. Ambos tenían hijos y habían trabajado con niños antes, sabían como eran. Chris se volvió hacia ella y le preguntó si quería decirle a Sally que su vestido era sexy.

Pero no se atrevió. Miró a su madre, y aunque lo peor de su enfado había pasado al ver que Robin y Chris reír, aún le iban a regañar y comenzaba a comprender el bochorno que impregnaba el tema. 

Se pasó toda esa noche pensando en lo avergonzada que estaba. Fue la primera de muchas noches similares en su vida – Mara Wilson habla abiertamente de sus problemas con ansiedad y depresión en su blog, Mara Wilson Writes Stuff (Mara Wilson Escribe Cosas) -.

Esa noche decidió que el sexo era algo poderoso y que debía respetarlo. Pero si era tan secreto y especial, ¿por qué estaba en todas partes?

Después de Papá Por Siempre, se ganó un papel en Melrose Place. Su madre asumió que no entendería lo que pasaba y la dejó ver los episodios.

En su defensa, cuando accidentalmente la habían dejado ver Cuatro Bodas, Mara había pensado que la pareja teniendo sexo estaba saltando en un trampolín gigante fuera de cámara.

Pero ahora Mara sabía. Y Mara estaba horrorizada.

En Melrose Place la gente conducía ebria, consumía drogas y tenía sexo con un montón de gente con la que no estaba casada.

Asumió que Melrose Place era una versión exagerada, pero básicamente correcta, de lo que los adultos realmente hacían en sus espacios secretos y se sintió absolutamente escandalizada. Sólo pudo concluir que los niños eran moralmente superiores, porque no estaban subyugados por esa invisible, corrupta fuerza que parecía guiar a los adultos: El sexo.

Por supuesto, conocía adultos buenos y agradables que tenían hijos, así que debían haber tenido relaciones en algún momento, pero Mara estaba decidida. Había descubierto el secreto.

Tristemente, Hollywood no era el mejor lugar para hacerla cambiar de opinión.

Cuando tenía siete años, en la première de Beso Francés un periodista le preguntó si sabía lo que era un beso francés.

En la première de Nueve Meses un periodista le preguntó si sabía del arresto de Hugh Grant (fue sorprendido con una prostituta).

En los Golden Globes, el mismo año, le preguntaron quién pensaba que era el hombre más sexy de la noche.

La pequeña Mara respondió, “yo no soy así”.

Luego del show, su madre la llevó a un Burguer King y Mara le dijo que los hombres se veían muy bien, pero muchas de las mujeres debían regresar a casa y vestirse. Su madre se echó a reír.

Irónicamente, la nota acaba con Mara Wilson adulta apuntando en retrospectiva que todo moralista en en el fondo un hipócrita. Aunque deseaba mantenerse al margen de ese aparentemente horrible mundo, sabía en el fondo que algún día iba a cambiar de parecer.

Dos años después daría su primer beso durante un paseo de rafting de caridad para estrellas infantiles. 

¿Cuándo aprendiste tú cómo se hacían los bebés?

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