Por Valentinne Rudolphy
27 agosto, 2015

Nosotras podemos cambiar nuestra perspectiva.

Cuando se habla de acoso callejero, muchos creen que es una molestia tonta acerca de los cumplidos que nos pueden hacer desconocidos. Pero es todo un tema realmente. No son solo los cumplidos, es la intención o el respeto que falta en ellos. No son solo miradas, es la manera en que te miran. No es que uno se crea irresistible, es que no importa cómo te veas o quién seas, hay quienes solo ven un trozo de carne en el camino.

Sea cual sea la realización que siente una persona (hombre o mujer) por “cortejar” a alguien de manera invasiva y poco respetuosa, es algo que no debería suceder. Y que muchas veces tememos hablar debido a que creen que exageramos. Y es algo que sucede a diario a mujeres y hombres, que de alguna manera “lo aceptamos” con una mala cara, y seguimos nuestro camino.

Captura de pantalla 2015-08-24 a las 14.42.27

coolhandluke.

Creo que de a poco, mientras se habla más el tema, tenemos más responsabilidad sobre nuestros actos y reacciones para cambiar la mirada que hay acerca de las mujeres que a diario se sienten “acosadas”: está en nuestras manos que se comprenda que no es un mero capricho, o que podemos ser muy densas. Es que simplemente esto no debería ocurrir en ningún nivel que no implique un profundo respeto.

Debemos tomar esta responsabilidad en nuestras manos y dejar de acumular sentimientos negativos dentro de nosotras. Podemos paulatinamente cambiar nuestro entorno, y ojalá un día cambien por completo las cosas. No temas identificar tus sentimientos cuando esto sucede, y expresarlos aunque sea hacia ti misma, pues ocultarlos solo será peor.

Captura de pantalla 2015-08-24 a las 14.42.41

Sarah Lyn Love.

Tampoco olvides que lo puedes conversar. Solo al hablarlo con nuestro círculo estamos generando consciencia para que no cometamos los mismos errores, y se vaya creando un pequeño código de respeto, de no tener que invadir a una persona sin ninguna buena intención. Sirve para desahogarse, y para que quienes no han vivido una situación así, ni sientan lo incómodo que es, lo sepan.

Empodérate, lee, convérsalo, toma medidas si quieres para sentirte menos indefensa, y para saber si responder o no. Para dar a entender que no se puede simplemente estar gritando “halagos” en la calle: por más “bien intencionado” que pueda ser, no queda bien. Y nadie tiene el derecho de hacerte sentir incómoda en tu propio cuerpo. ¡No te rindas! De a poco, la mentalidad irá cambiando.

Puede interesarte