Por Florencia Sanchez
10 marzo, 2015

Nuestro aspecto físico no tiene nada que ver con cuánto valemos.

A simple vista participar en un reality es muy conveniente, tienen un sueldo fijo dependiendo el tiempo que participan y pueden tener la suerte de ganar el gran premio final. Muchos lo hacen por necesidad o simplemente por querer comenzar a ser una figura mediática. Hay personas que consiguen el objetivo inicial, pero para otras la experiencia resulta un trauma.

Aparecer en un reality se relaciona con una fama falsa, momentánea. En el encierro del reality director monitorea las acciones según la  idea que tiene en su cabeza sobre el proyecto y mueve las piezas que sean necesarias para conseguir su objetivo. Sin duda que muchos de los valores de los participantes se ven transgredidos. 

El televidente ve el reality para entretenerse pero ni se imagina la presión, competitividad y soledad que se vive adentro. Al ser real -tiempo y personas- se crea una admiración por parte de los televidentes, pensando en que si ellos pueden hacerlo, ¿por qué yo no? . Su meta es tener el mismo cuerpo que los participantes, cayendo en enfermedades como la bulimia o anorexia y una obsesión por el ejercicio. 

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Luego del show The Biggest Loser, reality realizado en Estados Unidos el 2005 que invita a personas con sobrepeso y que compiten por perder mayor peso,se han escrito varios artículos criticando a estos programas por la cantidad de aspectos negativos que dejan en la gente, y la crítica se centra específicamente en la preocupación por la apariencia física, trasmitiendo esto al público. El reality influencia de manera negativa a las personas haciéndolos sentirse disminuidos ante estos «rostros» momentáneos. 

Todos merecemos aspirar en algo más que ser apreciados únicamente por nuestro cuerpo, nuestra apariencia física cambia permanentemente por lo tanto no es algo que nos defina. El reality no hace más que destacar la obsesión por ser lo más delgada posible generando un gran mal a la sociedad.

El reality show ensucia a la sociedad, porque se identifica como un espectáculo real, pero está lejos de serlo. Nuestro peso no tiene nada que ver con cuánto valemos, niégate a ser definido por tu apariencia y date cuenta de que el reality te da un mensaje totalmente opuesto a eso. 

Visto en Huffington Post & todas las imágenes de Weheartit

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