Por Laura Silva
8 mayo, 2015

Cuando son bebés son tan bonitos y quietos. ¿Por qué no se quedan así?

Todos fuimos adolescentes. Apestosos y arrogantes adolescentes. A pesar de lo buena que haya sido la etapa para algunos, creo que siempre existe un ligero arrepentimiento, más reflexivo o no, sobre cómo éramos en esta época. Personalmente, cuando hoy miro atrás y veo qué tipo de persona era, las cosas que me influenciaba y, sobre todo, cómo trataba a mi familia, debo decir que prefiero evadir el tema. No puedo decir que me siento avergonzada, era muy joven y no le tomaba el peso a las cosas, pero creo que el sentimiento es algo así: una mezcla de odio y vergüenza por quienes somos en esa etapa de nuestra vida.

1Fuente: Huffintong Post.

Hoy, vivimos esto con nuestros hijos. No nos dimos cuenta ya ya crecieron, sin saber cuándo pasó. Y de repente tus adorables retoños son malolientes seres con una soberbia disposición ante el mundo y… vaya, claro, se convirtieron en adolescentes. Este es el momento en que todo tu karma se puede devolver. Es todo un viaje tener hijos de esta edad, y estas son algunas de las situaciones que tienes que vivir con ellos:

1. Dejan de respetar las normas

No es que tengas una correccional dentro de tu casa, pero a veces así lo quisieras con en ese comportamiento. Todas las cosas por las que te esforzarte enseñarle de pequeño, se fueron al basurero. Se crea un ser que cree que con 14 años puede romper las reglas del hogar y hacer lo que se le da la deliberada gana. Cuando tus amigos y familiares están en casa lo encuentran muy simpático. Pero mientras él/ella hace eso, tus otros hijos están aprendiendo malos ejemplos. Y da igual cuantas veces repitas algo, querrán parecer geniales y desafiar hasta la norma más insignificante que tengas. Así que paciencia.

2Fuente: Expert Beacon.

2. Hacen de ti su criada

No son ni lo suficientemente grandes como para que sean autosuficientes, ni lo suficientemente pequeños como para que les hagas todo. Pero, de alguna manera, te parece que es más carga que tus niños más pequeños. Ya no los llevas contigo a todas partes, sino que debes llevarlos a todas partes. Hacer sus comidas, pero a su gusto, en sus horarios. No puedes meterte en sus deberes de la escuela, y no te dejan tener el control y… ¿quieren que siga? En especial cuando están con más gente, quieren hacer parecer que ellos mandaran en el lugar, cuando… bueno, puede que se acerque solo un poco a la realidad.

amigasFuente: We Heart It.

3. Ya no quieren tu compañía, menos si quieren un favor

De la noche a la mañana te transformas en el ser más repelente del planeta para ellos. Les hablas y no siempre responden, se encierran en su habitación, no quieren participar en actividades familiares ni acompañarte en algún deber. Extrañamente esto no pasa mucho con su padre. Pero cuando necesitan algo de ti, que los lleves a algún lugar, o que le des dinero para ropa o permiso para la fiesta de no-sé-quién-más-popular-de-la-escuela, vaya que te prestan atención. Es un doble estándar ambulante, qué injusticia.

teenFuente: We Heart It.

4. Son el centro del universo y siempre tienen la razón

¡Vaya! Se te ha esguinzado un tobillo y tienes que estar en cama, pero le has arruinado la vida. Ya no podrá ir a la fiesta de la que todos hablan, y es un caos social.

Eh… ¿hola? ¿Hijo/a? ¿Me podrías ayudar a comprar las cosas para el almuerzo de toda esta familia? ¡Ni hablar! De seguro que: (a) si es chico salió de la casa a desquitarse con sus amigos; o (b) si es chica, debe estar lloriqueando en su cuarto. De repente todas las cosas que le pasan a los otros les afectan, pero a nivel personal, y con cada situación se va a acabar el mundo. Quisiera quejarme, pero sé que de seguro hacía el mismo espectáculo cuando mi mamá estaba en crisis de finanzas y no me podía comprar las plataformas que todas llevaban puestas..

dsfFuente: Fan Pop.

5. Comienzas a sentir ataques de celos

Que no se malentienda. Tu instinto maternal saca sus garras cuando comienzas a oír conversaciones con pretendientes, o si ves a alguien del otro sexo invitado a casa. El curso de espía ninja que nunca tomaste se comienza a aplicar, con visión especial de rayos x, detector de mentiras, el historial de su vida lo sabes solo con mirar al otro. Olvidas todo lo que tú hiciste cuando joven, o cómo es salir con gente inocentemente, y te pones como un leopardo atacando a tu presa, al saber que alguien anda merodeando a tu pequeño/a. Ni hablar.

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