Por Laura Silva
12 junio, 2015

Pues sí. Me gustó tenerlas. Y aprendí mucho de ellas.

Nos guste o no, las relaciones casuales de una noche pasan. Muchos no quieren admitirlo ni menos hablar de ello, pero tanto hombres como mujeres hemos tenido al menos una experiencia de este tipo. Sí, hay un montón de juicios en torno a la idea y también ciertos «peligros», que no son del todo mitos, pero la búsqueda de una relación íntima improvisada, que nunca se repetirá, no es algo que solo hacen las personas fáciles o poco cuidadosas con su sexualidad. Asumámoslo. Estas son las 4 lecciones que aprendí de mis relaciones casuales:

1. Logras experimentar cosas nuevas

Desde conocer en otro ámbito a alguien que te interesa, ligar con un chico que nunca imaginaste, hasta aprender un poco más sobre las relaciones íntimas. Calma: no por tener más parejas en este sentido serás una experta en el tema. Pero tener un nuevo punto de vista y experiencia suma, aunque sea de manera negativa. Quizás haya cosas que nunca habrías pensado hacer, y las logras, aunque sea simplemente el hecho de atreverte con ese simpático chico que conociste hace poco.


2. Es una prueba entretenida para tu carácter

Muchos podrán criticar esto, pero no me importa. Primero: todo depende de cada persona y su caso, hoy voy a hablar por mí.

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Tener una aventura de este tipo es una prueba de confianza. No es que la necesites, pero para abarcar a alguien que te interesa y dar las señales correspondientes, tienes que tomarte muy en serio y conocer tu lenguaje corporal y las actitudes de conquista. Es lo mismo que puedes hacer en cualquier conquista, solo que termina diferente en primera instancia. Y cuando lo haces, no puedes negar que te sientes bien. Más que sentirse «aceptada», es el hecho de saber lo que eres, una mujer guapa y que no dependerá de estas artimañas por siempre. Es entretenido, y eso siempre te hará sentir mejor.


3. No le debes nada a nadie

Si estás en plan de no comprometerte, o más que eso, de no tener que abrazar, ni hacer desayuno, ni llamadas ni todo el «calentamiento previo» que muchas veces haces en una relación, esta es una buena opción. No le debes a nadie sentimientos, más que estar cómodos y sentirse bien. Si luego nace el amor o lo que sea, es asunto de cada uno. Pero poder marcharse sin tener que dormir juntos, a veces es lo mejor. Tú manejas tus posibilidades.

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4. Tendrás más historias por compartir

Si las cosas no salen como las imaginaste, al menos tendrás alguna buena anécdota que compartir con tus cercanos. Si es que así lo quieres. Esto es un riesgo y siempre cabe la posibilidad de que las cosas salgan o excelentes o terribles, solo lo averiguarás con el tiempo. Puede que lo pases genial una vez, y nunca más lo repitas. O que quieras probar más veces, es asunto tuyo. Pero siempre tendrás el recuerdo de aquella vez de que te fuiste con un desconocido (o uno no tanto) y te creíste la reina del mundo, solo por «pasar el rato». Y de seguro habrá algo por lo que reír.

Al final, esto de las relaciones casuales no es tan malo. Mientras actúes con responsabilidad y lo disfrutes, porque no por estar soltera debes condenarte a citas y compromisos que no quieres en un momento determinado. Disfruta ¡puede ser mejor de lo que esperas!

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