Por Carolina Mila
30 diciembre, 2014

Para evitar un matrimonio acordado por los mayores, las mujeres de las sociedades tribales de Albania, tenían la opción de pasar a ser hombres simbólicamente.

Según la fotógrafa Jill Peters, que viajó a las aldeas de las montañas del norte de ese país para fotografiar a estas mujeres en su proyecto “Vírgenes juradas de Albania”, una de las razones por las cuales estas mujeres asumían una identidad masculina era para escapar a antiguos códigos que obligaba a las niñas a casarse en matrimonios arreglados con hombres mucho mayores que ellas.

Otra de las razones podía ser la falta de un hombre en cualquiera de las familias de la comunidad. Sin un hombre, las mujeres quedaban desprotegidas y también sin representación en el consejo, porque solo los hombres podían participar. Si no había hijos que pudieran tomar el relevo, una hija soltera podía tomar la posición, viviendo desde ese momento como hombre y jefe de familia.

Para hacerlo debía presentarse ante el consejo de los 12 hombres más importantes del pueblo y jurar castidad. Para siempre debía renunciar a la posibilidad de casarse. Tenía que vestir como un hombre y desempeñarse como tal. Podía llevar armas y ser el jefe de su familia.

Aunque la toma del papel masculino debía realizarse de forma voluntaria, en realidad, muchas Vírgenes Juradas asumieron sus roles por las circunstancias y la presión de sus familias.

swornv-7

“Lo más sorprendente de todo es que prácticamente no se arrepienten de haber hecho tamaño sacrificio”, explica Jill Peters. “Las “Burnesha” son muy respetadas en sus comunidades. Son personas muy fuertes y orgullosas y valoran el honor familiar por sobre todo. Su transición es aceptada absolutamente y sin reparos por la gente entre quienes viven”.

En recompensa por su férrea decisión de por vida, estas mujeres gozan de ciertos beneficios que no tienen el resto de mujeres:  “Como alternativa, el convertirse en una Virgen Jurada o “Burnesha” elevaba a las mujeres al estatus de hombre y les otorgaba todos sus derechos” explica Peters. “La libertad para votar, conducir, encargarse de los negocios, ganar dinero, beber, fumar, maldecir, tener un arma o incluso usar pantalones. Para manifestar la profunda transición la mujer se cortaba el cabello, usaba sólo ropa de hombre y en algunas ocasiones incluso se cambiaba de nombre. Además practicaba los gestos y movimientos de los hombres hasta convertirlos en su propio actuar.”

Esta práctica sigue existiendo hoy en día pero en menor medida que antes. Ya solo quedan unas pocas Vírgenes Juradas. Por eso Peters quiso retratarlas antes de su total extinción.

Fotografías de Jill Peters. Serie “Vírgenes juradas de Albania”

swornv-9

swornv-8

swornv-7

swornv-6

swornv-5

swornv-3

swornv-1

swornv-4

swornv-2

Visto en Peta Pixel