Por Catalina Yob
11 abril, 2017

Simplemente no puedo creer que exista gente con tan poco criterio.

Cuando tenía sólo un par de meses de edad, Amber Gwynn, actualmente de 33 años, fue la primera vez que sufrió de discriminación. A pesar de lo irrisorio que esto pueda sonar, esto sucedió en la vida real y la afectada fue una bebé, quien no tenía la menor consciencia de lo que estaba sucediendo, ni de las injusticias que le depararía la sociedad a futuro.

Su madre, Deb de 59 años la llevó a los pocos meses de que había nacido, a sacarse fotografías profesionales para guardarlas para la posteridad. Todo salió bien durante la sesión fotográfica, pero cuando éstas estaban listas para ser entregadas, Deb entendió las atrocidades que rodean los estereotipos que hoy se encuentran tan arraigados en la sociedad. 

PA Real Life
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Antes de que el fotógrafo le hiciera entrega de las flamantes imágenes, éste le preguntó si quería retocar las imágenes y así, remover el exceso de grasa de la bebé. 

Con un intrigado rostro, la madre lo miró y simplemente no podía creer que alguien adulto fuera capaz de tener tal criterio. La idea de modificar las imágenes de una pequeña niña era simplemente ridícula, y así también lo pensó Deb, quien llena de ira rechazó la indignante oferta del fotógrafo. 

Este hecho sólo llegó a oídos de Amber hace un par de años, quien durante toda su adolescencia tuvo que lidiar con comentarios negativos sobre su cuerpo, provenientes de sus compañeros de escuela. Pero en su casa, sus padres siempre la alentaron a ser segura de sí misma, le inculcaron que la belleza no se basa en lo que pueda llegar a una pesa, sino que lo yace al interior de una persona. 

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A los 25 años de edad, a Amber se le diagnosticó esclerosis múltiple, enfermedad auto inmune, la cual interrumpe el flujo de información desde el cerebro al cuerpo, provocando una condición incapacitante en el sistema nervioso. Con el pasar de los años, la actual chica de 33 años quedó paralizada desde la cintura hacia abajo, lo que la ayudó progresivamente a aceptarse tal cual es.

“Cuando perdí la función de mis piernas pensé que quedaría postrada en una silla de ruedas. Fue allí donde sentí mucha basura, pero con el tiempo aprendí a tener una nueva perspectiva de mi cuerpo”.

A raíz de esta dolorosa noticia, Ambar comenzó a desarrollar mayor confianza y seguridad en su cuerpo. Luego de un par de años, se acercó hasta una agencia de modelos para convertirse en una modelo de talla grande, lo que con esfuerzo y dedicación logró. Hoy, es una de las figuras en Instagram que promueven la aceptación plena del cuerpo. 

Con el tiempo, aprendió a ser feliz y a no preocuparse única y exclusivamente de su cuerpo. ¿Qué te parece su historia?

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