Por Josefina Bonnefont
8 septiembre, 2016

El matriarcado no es un opuesto al patriarcado.

No nos referimos específicamente al matriarcado como sinónimo de Keeping Up with the Kardashians, pero lo podemos tomar como una especie de ejemplo estereotipado para comenzar a hablar de este tema. Es importante antes que todo, entender que si bien el matriarcado pone a la mujer como el centro de la cultura, no le da poder sobre los demás, pues tiene el fin de promover el respeto mutuo. Por ejemplo, en la tribu Mosuo (China): liderada por las mujeres, las familias son un matriarcado, no existe el matrimonio y no hay figura paterna. La sexualidad es un tema libre a partir de los 13 años, y la idea de no tener que encontrar una pareja para toda la vida tiene como consecuencias la ausencia de conflictos legales o emocionales durante una ruptura y los celos se ven como una ridiculez.

Quizás es difícil de comprender, y no estoy diciendo que todas las culturas deberían ser como los Mosuo, pero es interesante analizar qué pensamientos están detrás de un estilo de vida como este, tan diferente al que estamos acostumbrados en occidente.

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1. El matriarcado no es un opuesto al patriarcado

Gilmore Girls/Popsugar
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El matriarcado busca generar el respeto mutuo entre géneros, no posicionar a la mujer por sobre el hombre ni minimizar el rol masculino en la sociedad. Por ello, los celos o las restricciones sexuales se ven como una ridiculez.


2. El matrimonio no es un contrato

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Una relación es el resultado del afecto y atracción, no el resultado de la firma de un contrato. Las cláusulas y acuerdos prenupciales no son lo más importante en las comunidades matriarcales, sino que el deseo de estar juntos y el afecto es el factor predominantes. Los hijos nunca son ilegítimos ni se cela a nadie en una próxima relación.


3. Más sexo, menos crítica

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En los Mosuo, las adolescentes mayores de 13 años, son las únicas en la casa que reciben un cuarto propio para poder tener relaciones con quién quieran y cuándo quieran, lo cual no es razón de enojo ni abuso por nadie más de la comunidad.


4. La paternidad es de todos

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En estas sociedades las tareas principales (que los occidentales por lo general asociamos al padre) son cumplidas por mujeres. Claro que los hombres de la comunidad también le enseñan a los pequeños, pero nadie se encela porque otros eduquen a sus niños.


5. No hay necesidad del crimen

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El trato igualitario y la importancia del género femenino en estas comunidades, previenen los crímenes hacia mujeres que tanto se dan en el mundo occidental. No son frecuentes los homicidios, crímenes de pasión ni dramas de pareja.


¿Podríamos comenzar a tomar como ejemplo algunas de estas actitudes, o no?

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