Por Laura Silva
25 mayo, 2015

Crees que estás preparada, pero hay algunas cosas que tienes que tener en mente antes.

Sea que estés con tu pareja o estén casados ya, puede que se les haya cruzado por la mente el tener un bebé. Su experiencia y relación está preparada para traer a un nuevo y pequeño ser humano a este planeta. Pero esta no es una tarea cualquiera. No es mudarse juntos solamente, implica muchas cosas. Incluso algunas más básicas de lo que puedes pensar y que no habías tenido en cuenta:

1. ¿Son lo suficientemente maduros?

Un hijo no es algo que se pueda ir a devolver a la tienda. Es difícil que te arrepientas de tenerlo una vez que ya lo tuviste en tus brazos y sentiste la magia y conexión única entre ustedes. Pero para evitar los dramas existenciales con un bebé en la cuna que alimentar, suena mucho mejor. No solo por ti, sino por ese pequeño ser que quieres engendrar. Más que nada, se trata de si has dejado de lado lo suficiente el egoísmo en cualquier nivel que puedas tener. Y es algo que deben examinar ambos en profundidad como pareja.

large-(1)

Fuente.

2.  ¿Estás dispuesta a cambiar tu vida?

Ser mamá es un bello sacrificio, pero es mejor que esperes si vas a generar pensamientos como “debí haber tomado más tiempo…”. En serio. Ambos deben ser responsables de esta nueva vida, que no es ningún juego, y por eso lo mejor es que psicológicamente tengas las mejores condiciones para dar todo el amor que se viene.


3. ¿Son buenos en la convivencia?

Sea que ya estén viviendo juntos o no, es bueno tomar en cuenta todos los factores. En especial por los primeros meses del bebé, en los que requiere extra cuidado y se verán enfrentados a ser de una manera que nunca antes han experimentado. Es vivir al límite, y si ya tienen algunos desajustes, es mejor que los arreglen con anterioridad.

large-(2)

Fuente.

4. ¿Qué tan proactivos son ambos?

La idea es que ninguno de los dos tenga que rogarle al otro por ayuda en deberes de la casa o cosas relativas a cuidar al bebé. Y que estén dispuestos a ceder y a todo el cambio que implica. Si la pereza les gana en la rutina y no están preparados para enfrentar esto, aún no es hora de tener a un pequeño ser dando vueltas por la casa y llorando todas las noches. Alguien tiene que mudarlo, y no debería ser siempre solo una persona.

Puede interesarte