Por María Gana
Publicado el 9 diciembre, 2014

Los expertos publican literalmente miles de artículos acerca de las relaciones, y que es lo que las hace funcionar—o fallar. (Dr. John Gottman y sus colegas han producido algunos de los mejores.)

Los resultados nos ayudan a ver qué es lo que hace que una conexión vaya de bien a increíble. Lo que sigue son cuatro consejos basados en investigaciones que, dentro de la experiencia de Kevin D. Arnold como terapeuta de parejas, parecen realmente ayudar a las parejas a encontrar satisfacción y felicidad:

1. Expresar admiración y afecto

Muchos de nosotros sabemos cómo reconciliarnos luego de una pelea. Pero estudios nos muestran que podemos construir un banco de emociones positivas si hacemos estas acciones reconciliatorias antes de tener un conflicto. Es mejor expresar nuestro amor sin ser gatillados por nada en particular. Por ejemplo enviando un mensaje de texto inesperado, un pequeño favor o una nota al lado del lavatorio. A medida que esta cuenta va creciendo, vamos a tender a hacer caso omiso a nuestra tendencia a ver a nuestra pareja de forma negativa cuando el estrés causa irritabilidad, permitiéndonos utilizar nuestra reserva de emociones positivas para ser perdonadores. La idea es buscar maneras de apreciar y sentir cariño por nuestra pareja, y expresar estas cosas—cuando los tiempos son buenos.


2. Hacer espacio en la cabeza para la otra persona

Nuestras vidas están más ocupadas que nunca. Nos enfrentamos a cosas que demandan espacio en nuestras mentes cada segundo, desde emails, mensajes de texto hasta cualquier otro tipo de alerta. Nuestros niños también nos exigen, como deberían, pidiéndonos la atención que merecen. Pero mientras llenamos nuestras mentes con tantos pedacitos de información, en realidad estamos más felices que nunca cuando reservamos un espacio en nuestra cabeza para nuestra pareja. Parejas satisfechas nos cuentan que llenan este espacio con información importante acerca de sus medias naranjas, incluyendo temas de la vida diaria tales como fechas importantes y comidas favoritas, pero también cosas más profundas que tienen valor para nuestras parejas. Por ejemplo, si hay una canción que le recuerda a tu pareja de un tiempo especial en su infancia, el guardar esa información en tu cabeza es una contribución para tu mapa privado de él o ella. Hacer preguntas acerca de que es lo que tu pareja piensa, o como se siente acerca de las distintas partes de la vida les dice que te importan y que quieres saber más sobre ellos. Las parejas que saben amar mejor, mantienen estos “mapas de amor” del otro en la base de sus mentes.


3. Aceptar influencias del otro

pareja

Muchas personas definen el poder en las relaciones como el control que tenemos el uno sobre el otro., pero otra manera de definir el poder es el balance de la influencia que una persona tiene sobre la otra, y viceversa. Todos le pedimos a nuestras parejas que nos permitan influenciarlos. Pedimos ayuda para lavar la ropa, pedimos que se preocupen de nuestros sentimientos, o un momento de atención completa. Las relaciones felices consisten no solo de estos esfuerzos para influenciar o conectarse, sino que también aceptar estos esfuerzos. En otras palabras, si la mayoría de las veces accedemos a una solicitud de ayuda (y, obviamente, lo llevamos a cabo) o nos acercamos a nuestra pareja cuando lo necesitan, la interacción afecta como ambos se sienten de manera positiva.

Cuando peleamos, hay un caso especial de la acción de aceptación—el decir que si a un esfuerzo para reparar la ruptura en nuestra relación. El mejor de los intentos para reparar esto comienza con un suave mensaje emocional que incluye palabras acerca de como el ‘reparador’ puede haber contribuido a la discusión. Al decir ‘si’, cambiamos nuestras emociones y ponemos la atención en nuestra pareja, y podemos aceptar nuestra responsabilidad dentro del argumento. El reparar una ruptura no se trata solo de resolver el problema en cuestión (algunos problemas simplemente nunca se resuelven en las relaciones)—se trata de manejar la pelea para poder arreglar la distancia que los argumentos pueden causar. Si podemos evitar la distancia, podemos mantenernos conectados en lugar de aislados el uno del otro.


4. Conocer el mundo interno de tu pareja

Vivimos en nuestras cabezas más de lo que muchos de nosotros nos damos cuenta. Aprendemos a atar significado a eventos o rituales familiares, a palabras y a gestos. Estos significados crean un mundo simbólico en nuestro pensamiento—un mundo que muchos veces es desconocido para nuestra pareja. Los conflictos muchas veces nacen más debido a reacciones que ambos tenemos frente a estos significados, que a las situaciones reales en el mundo externo. Las relaciones exitosas consisten del esfuerzo de cada uno de los participantes para aprender los significados y símbolos de la otra persona. Algunas de las partes más importantes dentro de nuestros mundos internos son los sueños que tenemos para nuestras vidas y nuestras relaciones. A muchos de nosotros nos cuesta expresar nuestros sueños, así que nuestras parejas pueden demostrarnos su amor buscando la esperanza decepcionada escondida en nuestros argumentos. A medida que aprendemos más acerca del mundo interno de la otra persona, cada uno comenzará a compartir nuestros significados y sueños. Crecemos para poder ver la relación sirviendo las esperanzas y los sueños del otro, y usamos nuestra energía ayudando a nuestra pareja a lograr sus aspiraciones de vida. Una clave para la felicidad en las relaciones es conocer los significados y símbolos del otro, encontrar los sueños escondidos en los conflictos, y crear significados compartidos.

Muchos autores de psicología pop siguen diciendo que las relaciones requieren de trabajo duro. Estaría de acuerdo, pero solo en parte. Aprender hábitos como crear mapas de amor o significados compartidos pueden requerir un gran esfuerzo, a menos que salga naturalmente (como ocurre con algunos). Pero la clave para mantener una relación feliz no es trabajar duro toda la vida, es aprender esos hábitos que harán que el otro se sienta feliz y seguro. Cuando los hábitos toman el control de la situación (como suelen hacerlo), el esfuerzo deja de parecer trabajo. De hecho, muchas veces construimos rutinas de ese tipo en nuestros vidas sin pensarlas demasiado. En ese punto, para parafrasear a Forrest Gump, “Feliz es lo que feliz hace.”

Visto en Psychology Today 

Puede interesarte