Por Candela Duato
4 febrero, 2015

Más de 1.000 niños son arrestados cada año por prostitución, y ni siquiera tienen la edad para consentir un acto sexual.

Cuando, en el sector norte de Hollywood, la policía encontró a una niña de 13 años ofreciendo relaciones a cambio de dinero, rápidamente la esposaron, la arrestaron y la apresaron para detenerla en la comisaría. Tal y como es el caso en muchos estados, en California, la prostitución de menores conlleva una sentencia de hasta dos años, según lo reporta el The Washington Post.

Aunque el desarrollo de este caso parece haber seguido un protocolo perfectamente apto, la niña no debería haber visto el interior de una celda, al igual que toda víctima de violación nunca debería hacerlo.

Según la ley federal, cualquier individuo que tenga menos de 18 años que realiza un acto sexual comercial a cambio de una compensación monetaria es por definicón una víctima del tráfico sexual, no una prostituta. A pesar de ello, estas jóvenes víctimas son tildadas de «prostitutas infantiles» por los medios de comunicación y la ley las suele tratar como criminales.

Con el apoyo de Google, Proyecto de Derechos Humanos para las Niñas y el Instituto McCain han lanzado la campaña denominada «No Such Thing» (Esa Cosa No Existe). La meta es instruir repetitivamente a la sociedad que el término «prostituta infantil» es un nombre inapropiado, ya que sólo son víctimas.

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La edad de ingreso en promedio es entre los 12 y 14 años y son típicamente niños que han sido abusados o abandonados. «Estos niños han sido violados tantas veces que es mi trabajo convencerlos de que pueden aprovechar de conseguir algo de dinero por ello», comentó un proxeneta a EPCAT-USA, una organización que trabaja para detener la explotación sexual infantil.

Los defensores están muy preocupados acerca de los nombres que se utilizan para este «crímen», ya que tiene un efecto directo de cómo la sociedad percibe a estos niños y en cómo la autoridad los trata. En lugar de enviarlos a centros de rehabilitación, se los suele enviar a las cárceles.

La meta dificultosa que busca lograr la campaña «No Such Thing» es cambiar las percepciones públicas al cambiar la manera en la que se presentan estos niños en los medios de comunicación. En lugar de referirse a ellos como «prostitutas infantiles» se les debería describir como «víctimas de tráfico sexual infantil» o como un niño que ha sido «abusado sexualmente y comercializado». Además, el término ‘prostituta infantil’ tiene el efecto de desestimar la victimización y el abuso que se ha cometido hacia esos niños y lo hace de alguna manera diferente o un poco más tolerable que otras formas de violación o abuso de menores.

Visto en Huffington Post.

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