Por Emilia García
3 junio, 2015

Los padres adoptivos sienten amor verdadero, con sus hijos verdaderos, y son familias verdaderas. Fin de la discusión.

Estoy casada hace 6 años, y hace 5 me dijeron que no podía ser madre.

Era algo con lo que había soñado toda la vida, y nada ni nadie me privaría de ese objetivo, así que con mi marido decidimos adoptar.

No fue fácil, nos demoramos muchos años en poder lograrlo, y hoy por fin tengo a mis 3 pequeños en mis brazos, sin embargo el camino no ha terminado, de hecho está recién empezando.

Diariamente tengo que lidiar con los cuestionamientos de la gente: “¿Son tuyos? No se parecen”. “¿Les presentarás a sus padres biológicos?”. “¿Cuándo les dirás que son adoptadados?”. “¿Conoces los riesgos?”. “¿Sabes eso de los genes en los niños adoptados?”. Y tenemos que responder con la mejor de nuestras caras.

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@friendly_nora

Y es que es cierto, mi hijos no se parecen en nada a nosotros, y menos los unos con los otros, pero que no estemos biológicamente emparentados no nos hace menos familia. No nos hace tampoco una familia anormal.

¿Cuántas personas con vínculos familiares hay que ni siquiera se hablan? ¿Cuántos padres y madres nunca han reconocido a sus hijos? ¿Por qué se le puede llamar “familia” solo a un grupo de personas que estén biológicamente conectados? Aunque, aquí tengo un reparo, sí creo que el concepto de familia efectivamente es estar biológicamente conectados, pero a través del corazón.

Los padres adoptivos sienten amor verdadero, con sus hijos verdaderos, y son verdaderas familias. Fin de la discusión.

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@zynpezgiozdemr

Sí, nuestro hijo es adoptado, y al igual que tu historia, nuestra historia familiar es increíblemente especial, vulnerable y personal. Y ese es justamente el punto; nuestra historia familiar es nuestra historia especial sobre cómo tenemos una familia, justamente de la misma manera en que la tuya es tuya. Sin embargo, en mi experiencia, cuando la gente escucha la palabra adopción pareciera que les da la esta idea de que pueden, dejando de lado el tacto, preguntar muchas preguntas personales acerca de la vida, nuestro hijo y el contexto del cuál él fue adoptado. No quiero seguir escuchando “eres tan increíble por adoptar, yo no podría hacer lo que tú hiciste”, o “¿vas a concebir algún niño verdaderamente tuyo?”.

Yo sé a lo que te refieres cuando me preguntas estas tres cuestiones de “veracidad”, sé que no es con mala intención, pero el leguaje es poderoso y tiene connotaciones serias que pueden hacer que los niños adoptados no sientan como que son parte verdadera de una familia, y debemos ser cuidadosos con eso.

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