Por Teresa Donoso
5 febrero, 2016

Adriana Lima se cansó de que la gente crea que las modelos tienen una vida perfecta.

Puede que pienses lo contrario, pero realmente nadie tiene una vida perfecta. Ni siquiera una modelo de la categoría de Adriana Lima. La famosa maniquí de Victoria’s Secret, quien en una ocasión afirmó a The Telegraph que en los días previos al desfile anual de la marca a la que representa sólo toma shakes proteicos, publicó una fotografía en su Instagram donde se la ve sin maquillaje y muy cansada.

Lo que Lima buscaba era acabar con el mito de que la vida de las modelos es sencilla y llena de glamour todo el tiempo, porque claramente no lo es. Es simplemente un trabajo más.

Esta es la fotografía que publicó en su cuenta de Instagram:

Lima, además, acompañó la fotografía con un pequeño texto donde aclara que la vida de una modelo no siempre es miel sobre hojuelas:

“No me estoy quejando, simplemente estoy compartiendo parte de mi vida. A veces la gente dice que la vida de las modelos es sencilla pero se equivocan porque trabajamos tan duro como cualquier otra persona. Hoy trabajé 10 horas, hice una sesión de fotografías con una gripe terrible, no paraba de toser y tenía un dolor de cabeza horroroso. Eso no me detuvo a la hora de hacer lo que amo. Terminé mi trabajo, me fui al aeropuerto para volver a casa a ver a mis dos princesas. Cuando llegué me di cuenta que mi vuelo tenía un retraso de 3 horas. Volaba desde Nueva York a Miami. Llegué a casa a las 2 am. Estoy feliz de aquí. Quería compartir cómo se ve el rostro de una modelo que trabaja duro y decirles que no soy la única que trabaja con tanta dedicación. Gracias. Y espero que no malentiendan mi mensaje. Los amo a todos”.

Está más que claro que es hora de dejar de creer en estereotipos o pensar que hay ciertos trabajos que son más sencillos o menos demandantes. Todo trabajo tiene los mismos requisitos: trabajar duro, dar lo mejor de nosotros mismos y superar las dificultades del camino sin importar lo que tengamos que hacer para ello. Así que la próxima vez que queramos juzgar una cierta ocupación… será mejor que nos pongamos en los zapatos de los otros primero.

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