Por Andrea Araya Moya
5 agosto, 2015

Todas somos únicas tal y como somos.

Siempre he escuchado a otras personas decirme «no eres como las otras chicas», y en realidad no sabía si era algo malo o bueno. Si me lo decían como cumplido o meramente como un reproche. Lo cierto es que nunca quise ser igual a nadie, ni mucho menos ser «como las otras chicas», pues simplemente eso no existe. No hay un «como las otras chicas», porque es injusto que nos generalicen y nos encierren en una categoría en la que no debemos estar. Somos únicas, cada una en su manera.

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@Bailey

No soy como las otras chicas y jamás lo seré, tal como espero que nadie sea como yo, ni que tampoco comparen a alguien conmigo, pues simplemente nadie se lo merece. No vinimos al mundo para ser la copia exacta de alguien o, peor, de un grupo de personas. Nacimos para ser quienes nosotros queramos, para ser únicos. Prefiero mil veces ser yo misma, cometer mis errores, hacer mis descubrimientos, en lugar de vivir bajo el deseo de alguien por compararme con «las otras chicas», y no es por ser egoísta, al contrario. Estoy segura de que «las otras chicas» piensan de la misma manera y disfrutan ser únicas.

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@Evelin

Prefiero ser yo misma y vivir mi vida. Prefiero caminar por mi sendero, tomando la dirección que yo quiera, sin que alguien venga y compare mi camino con el de alguien más. No soy «como las otras chicas» porque he vivido experiencias distintas, porque soy diferente y me gusta ser así, y podría apostar a que a todo el mundo le gusta ser único, sin comparación.

igual4

Sandra Gajarova

Entonces, ¿cuál es la necesidad de vivir comparando? ¿cuál es el objetivo de obligar a alguien a ser como otra persona? No tiene sentido. Es por eso que cientos de mujeres viven acomplejadas con sus cuerpos o historias de vida, pues estamos en una sociedad que vive comparando y esperando que todos seamos iguales, y, déjenme decirlo, la realidad no es así. Cada persona es original y eso nadie lo puede cambiar.

Así que la próxima vez que escuches un «no eres como las otras chicas», recuerda que eres única, que vives tu vida y que, simplemente, no existen «las otras chicas», ni mucho menos tú eres parte de ellas.

Eres parte de ti misma, eso es lo que cuenta.

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