Por Laura Silva
28 septiembre, 2016

Seguí escogiéndote a ti cuando debí haberme escogido a mi. Bueno, ahora, me escojo a mi.

Hay amistades que nos hacen madurar y dejar de ser egoístas: pensar en los demás antes que nosotros. Sacrificar tiempo que podríamos aprovechar en relajarnos o en obtener beneficios individuales, acompañando a alguien en un momento de dolor o ayudando a otras personas. Pero también hay otros tipos de amistad, que nos enseñan que a veces es bueno dejarlos ir y mostrar un poco de egoísmo. 

«Querida vieja amiga,

Decidí que no somos más amigas y quizás no lo comprendes completamente.

Recientemente leí «Para mi Mejor amiga que decidió sola que nunca más seríamos amigas» y tocó algo en mi.

Me di cuenta de que yo era la amiga que se alejó, que se rindió. Te herí y eso me hiere a mi. Pero la realidad es que yo decidí que no éramos más amigas porque… no lo éramos.

Pienso en todos los recuerdos que compartimos, también. No he olvidado todos los años que nunca estuvimos la una sin la otra. Y si estábamos separadas, estábamos enviándonos mensajes o contando los minutos hasta que estuviésemos juntas de nuevo.

Pienso en el tiempo en que no era ni siquiera una pregunta si es que ibas a celebrar mi cumpleaños conmigo, hacer una maratón de Netflix y comer chatarra, o abrazarme hasta que dejara de llorar y olvidara su nombre. Porque todo lo que importaba éramos nosotros. Éramos como Blair y Serena. Todo estaría bien si es que estábamos juntos, ¿cierto?

Mi corazón se rompe cuando veo tus fotos con otras amigas y los hashtag #mejoramiga #amiga, cuando escucho alguna de nuestras canciones y no estás allí para cantar horriblemente conmigo, cuando estoy sola o asustada y tú no estás allí como debías.

No estás más allí y no lo has estado por un año.

Yo me mudé. Tomaré la responsabilidad de irme, por transferirme de universidad, por hacer nuevos amigos, por crecer.

Sé que te dejé, pero eso no cambió nuestra amistad para mi. Nunca dejé de ser tu mejor amiga. Sé que pasaban días en que no te enviaba mensajes. Sé que pasé meses sin visitar. Fui a una nueva universidad, tengo nuevos amigos y ya no vivo a 15 minutos,¿pero cuándo me detuvieron esas cosas de estar allí para ti?

Cuando otro idiota rompió tu corazón, yo estaba allí en el teléfono contigo hasta que dejaste de llorar. Cuando experimentaste pérdidas, cambié mi turno y conduje hasta ti en cuanto pude. Nunca llamé a nadie más mi «mejor amiga», eras siempre tú: mis nuevos amigos sabían eso. Pero nunca fue suficiente para ti.

Quizás soy la que decidió oficialmente que ya no éramos amigas, pero tú también decidiste.

Decidiste que no éramos más amigas cuando dejaste de ser mi mejor amiga pero esperaste que yo fuera la tuya. Tú decidiste que ya no éramos amigas cuando trataste de herirme intencionalmente porque te sentiste justificada. Tú decidiste que ya no éramos amigas cuando escogiste a un chico sobre nuestra amistad… una y otra vez. Decidiste que ya no éramos amigas cuando decidiste estar celosa en lugar de feliz por mi. Decidiste que ya no éramos más amigas cuando hiciste de nuestra amistad una calle de un solo sentido.

La amistad, como cualquier otra relación de la que he aprendido, no puede ser un camión de una sola dirección. No es malo, no es cruel.

La amistad de verdad es apoyo, aceptación, comprensión y más importante que un chico. Los mejores amigos nunca, nunca, hieren intencionalmente a sus mejores amigos, sin importar la razón. Una vez que haces eso, no eres mejor amiga.

Ahora, sé que cuando amas a alguien, tú luchas. Sé que habrán momentos duros, pero me quedé cerca tuyo más de lo que debía. Tú sabes esto. Sé que sabes esto. Te perdoné una y otra y otra vez. Te perdoné por cosas que nunca en un millón de años me imaginaría haciéndote a ti, o a nadie; porque te amo. Incluso cuando hiciste cosas que no se pueden ni siquiera decir, aún así te amaba. Eras mi mejor amiga. Eso significa un compromiso conmigo. Eso significaba lealtad y amor incondicional. Hasta que dejó de significar eso para ti.

Seguí escogiéndote a ti cuando debí haberme escogido a mi. Bueno, ahora, me escojo a mi.

Me mantengo en mi decisión de decidir que ya no somos amigas, pero me herirá cada día. Ahora sé que dolerá menos que tratar desesperadamente de salvar nuestra relación, tratar de salvarte a ti. Has dejado eso claro, que para ti, nuestra amistad no vale la pena. Has dejado claro que no quieres ser salvada. Así que no tengo más opción que dejarte ir, no tengo nada más de lo que firmarme.

A pesar de cómo terminó, aún te agradezco. Gracias por tus años de amistad. Gracias por todos los increíbles recuerdos -recuerdos que yo, este día, no puedo imaginar cómo superar. Gracias por mostrarme lo que es la amistad verdadera y lo que no lo es. Gracias por enseñarme cómo ser generosa, cómo perdonar y cómo ser una amiga leal.

Más que todo, gracias por ser la persona que finalmente me empujó a escogerme a mi misma.

Con amor,

La mejor amiga que alejaste».

Esta carta se publicó originalmente en The Oddissey Online. 

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