Por Candela Duato
30 noviembre, 2014

BhkY1Ve39k8ka-Slriiq0okRlhoFacxnslUSCn4xjGU

Muchos compañeros hacen cosas amorosas y enternecedoras. Mi marido me trae café en la mañana, cocina la comida y arregla los desperfectos en mi ordenador. Con frecuencia me dice cuánto me ama y me admira. Excepto durante sus días malos, sus comentarios positivos siempre superan a los negativos por un margen muy sano.

Esto sucede porque hace algunos años me di cuenta de que hacía tiempo que él había dejado de decirme cosas específicas que admiraba o notaba en mí, algo que hacía mucho al principio de la relación. También me di cuenta de  que yo tampoco le estaba haciendo comentarios positivos a él (aunque él no se quejaba).

iStock_000051519502_Large

Al principio me sentía un poco ridícula por querer este tipo de retroalimentación. Hay una creencia muy extendida de que, si tienes una autoestima sólida, no necesitas reafirmación externa ni elogios. Esto es falso.

Decidí modelar este comportamiento yo misma antes de pedirle a mi pareja que hiciera el esfuerzo. Comencé a anotar aspectos específicos de mi marido que me encantaban y que habían olvidado que eran especiales. La rutina hace -en muchas ocasiones- que dejes de valorar las cosas.

iStock_000033056426_Large

Cuanto más aprecio le expresaba por sus fortalezas, más profundamente lo amaba. Él hizo lo mismo por mí cuando se lo pedí.

Te recomiendo que lo intentes: Por cada crítica específica o corrección que hagas, agrega un comentario positivo específico.

Y ve qué pasa.

Visto en Pshycology Today. 

Puede interesarte