Por Emilia García
31 julio, 2015

De nosotros depende hacer de todos los días uno diferente, por más que sean todos iguales. 

Cada vez que escuchamos la palabra rutina algo pasa en nuestro cerebro que hace una especie de corto circuito. Es miedo, angustia, incertidumbre, no sé, pero hay un evidente sentimiento que nos invade y nos hace repudiarla de manera extrema.

Y es que ese sentimiento nace porque tenemos miedo a que se nos pase la vida haciendo siempre lo mismo, viviendo miles de días iguales, sin crecer, sin avanzar, sin vivir experiencias nuevas. Y tememos eso porque como dijo John Lennon, «la vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes», y el ser humano por naturaleza vive alimentado por el futuro, no por el presente. Por eso, hacemos del día a día algo completamente ordinario, creyendo que «más adelante» las cosas serán increíbles. 

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@adriana_cordero

Pero la verdad es que la vida nunca resulta de la manera en que la planeamos, y eso es lo entretenido de ella; que podemos construir algo incluso más increíble de lo que habíamos imaginado, pero erramos en no aprender, en no movernos, en no tomar las riendas de nuestra vida y hacer de ella eso que queremos en lugar de lo que no queremos. Porque la vida es eso que nosotros hacemos de ella. De nosotros depende hacer de todos los días uno diferente, por más que sean todos iguales.

Muchas personas dicen estar muy ocupadas en sus asuntos diarios que no logran ver en qué se está convirtiendo su vida, y a eso es lo que se le llama rutina. Al hecho de estar tan inmerso en tus propios asuntos que no te queda tiempo para hacer siquiera una cosa que te de placer. La rutina no es tener que trabajar de lunes a viernes, si no que es tener que trabajar de lunes a viernes, y no hacer nada más que eso. 

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@lovelsnevereversimple69

Porque no es necesario tomar tus maletas e irte a recorrer el mundo para salir de la rutina, porque eso a fin de cuentas se convertirá en tu rutina; despertarte, conocer y volver a dormir. Porque la rutina existe en cada rincón del mundo, y de ti depende no caer en ella. 

Tampoco es necesario hacer grandes cambios. Tomar una ruta diferente al trabajo, almorzar en un lugar distinto, moverte en bicicleta en vez de en coche, caminar, esas son las pequeñas cosas que pueden hacer un gran cambio. La verdadera receta para no temer a la rutina, es enfocarte en todo eso que es importante en tu vida. Enfocarte en tu salud, en las personas que quieres, en las cosas que amas, y llenarte día a día de eso, de diferentes maneras.

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@linhnhem

Porque no te arrepentirás de manejar tu vida, de tomar otros caminos, de salirte del guión, pero sí te arrepentirás de decidir no cambiar, de decidir continuar el patrón que ya sabes no es el correcto para ti, incluso si no eres lo suficientemente valiente de admitírtelo a ti mismo. 

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