Por Valentinne Rudolphy
10 abril, 2015

No quiero -ni tengo por qué- escuchar más tus «buenas intenciones». 

En algún momento de la historia de la humanidad, los hombres comenzaron a sentirse con el derecho de evaluar nuestros cuerpos, íntima y públicamente. Nadie sabe cuándo sucedió, pero comenzó a existir esta costumbre socialmente aceptada de que se le podía gritar a una mujer en la calle, comentarios que, por más inocentes que parezcan, finalmente están nada más que transformando a su receptora en un objeto sexual.

Un piropo es una frase que te dice un desconocido, a quien – con todo el respeto del mundo – nadie le ha pedido su opinión. Esto se hace a menudo en medio de la calle, o en contextos un poco más sociales como una fiesta, ¿con qué intención? ¿Que puedas celebrar que alguien te encuentra guapa? Tu vida no va a cambiar por eso, pero te lo dicen como si fuese un regalo que calló del cielo para alegrarte el día.

Acoso2Fuente: Observatorio Contra el Acoso Callejero

Es cierto que hay diversos tipos de contexto, que quizás no todas las ocasiones son para tomarlas tan a pecho, pero para poder radicar este problema, hay que hacerlo de raíz. Se puede celebrar la belleza de un hombre o de una mujer de maneras mucho más respetuosas, partiendo por no sexualizar a una persona en la vía pública, o de noche, mientras vas caminando sola, sin ayuda y totalmente vulnerable.

Por algo se le dice hoy en día «acoso callejero». Nunca se piensa en que esto podría incomodar, en que invade tu espacio personal o traspasa tu privacidad. Quien lo hace no piensa en nada. La verdad es que muchas mujeres no queremos que nos digan estas cosas, ni en el tono que se hace. No se trata de querer ir encerrada en nuestro mundo personal mientras camina, es que no tengo por qué escuchar lo que quisieras hacerme.

AcosoFuente: Observatorio Contra el Acoso Callejero

Si tan bella te encuentran, te deberían respetar.

Si tan bonita les pareces, ¿por qué utilizan palabras groseras? ¿Por qué no se pueden acercar de manera amigable y no intimidante, y con una sonrisa sincera, decir eso, y seguir su camino? Y aún podría que alguien tenga dudas sobre eso.

Realmente, el propósito es acorralar. Esto no tiene nada que ver con el reconocimiento de la belleza de otros. Tiene que ver con ser un depredador con ganas de cazar. Es uno que quizás no te tocará ni violará, de menor alcance, pero no por eso menos peligroso.

Yo-no-acoso-porque-17-238x357Fuente: Observatorio Contra el Acoso Callejero

No porque se trata de palabras, se causa menos daño. Son miradas que no tenemos porqué recibir. Da lo mismo seas delgada o con algunos kilos demás, da lo mismo que seas rubia o morena, da lo mismo si te has puesto vestido o si estás llena de capas por el frío: te pueden mirar igual, y en esos ojos, tú sabes lo que están haciendo. Te están sacando la ropa en su mente, pues sino, no sería así. Y eso, es sexualizar. Y eso, lo hace una mente enferma.

La mayoría del tiempo son hombres los que toman esta postura, porque todos sabemos que aún vivimos en una sociedad altamente machista. En un mundo que lo es, no solo la sociedad. Hay ciertas actitudes repetitivas que se hacen para poder mantener su estatus de macho alfa, para probar – especialmente en grupos – la masculinidad. Son acciones como visitar en conjunto un club de desnudistas, volverse locos el día antes de casarse, jugar a conquistar chicas. De esta manera, su grupo le otorgará más valor al que demuestre más compromiso. Son solo boberías que aún mantenemos nuestro sistema de creencias, y nos dirán exageradas por pensarlo así, pero no tienen ningún sentido.

acoso5Fuente: Observatorio Contra el Acoso Callejero

Por esto mismo es que continuamente estamos buscando cumplir expectativas de las que no deberíamos preocuparnos. Estándares de belleza que no deberían importarnos y, que al final del día, no nos alejan de esta atención que se nos da, que no hemos pedido para nada.

¿Cómo es que esto no para? ¿Por qué somos nosotras las locas al hablar de esto? Pues tengo la esperanza, o mejor dicho el sueño, de que algún día, entraremos en razón y esto no pasará más.

Puede interesarte