Por Pilar Navarro
11 mayo, 2015

Este es mi trabajo, y no me convierte en inferior ni superior a ti.

Poco después de haber tenido a mi bebé, cuando ya se acercaba la hora de volver a trabajar, es que decidimos con mi esposo que me quedaría en casa.

No tenemos una gran situación, pero ajustándonos al presupuesto es algo viable, y confiamos en que es la mejor opción posible, al menos por un tiempo. Esto ocurrió antes de que mi hijo pudiera cumplir un año siquiera, así que nos hemos llevado estos últimos meses aquí, en casa, siendo convivientes de manera temporal. Esta experiencia ha sido algo desesperante a veces, aburrida. No por mi bebé, sino por estar tanto tiempo lejos del contacto adulto. Pero sé que tiene un gran lado positivo. Y me encanta poder estar en primera fila viendo cómo él crece y conoce este mundo que lo rodea.

mamá8Fuente: We Heart It.

Todo este proceso ha sido hermoso e indescriptible y todas esas cosas con colores y arcoiris que uno puede decir. Menos por un solo detalle: los prejuicios. Por las innumerables veces que se me han acercado a preguntar «¿y, bueno, qué haces durante el día?«, acompañado por una cara de alto desprecio, queriendo decir en realidad «¿qué haces además de estar en pijama todo el día por la casa?«.

Es una pregunta válida, pero, ¿con el tono despectivo gratuitamente? Creo que las familias jóvenes cada vez trabajamos más y pensamos menos en tomar el rol de dueña o dueño de casa, que en verdad es muy similar – o lo mismo – que ser un padre que se queda en casa. Es un privilegio, tal como lo puede ser trabajar, y un gran esfuerzo poder hacer esto, pero todos piensan que estarás viendo televisión todo el día, sin hacer más. Lo que, por otro lado, no tiene nada de terrible.

mamá6Fuente: We Heart It.

Ojalá pudiera darme ese lujo de quedarme en la cama todo el día. Tengo más tiempo libre a veces, y puedo estar en la comodidad de mi hogar. Pero no me quedo sentada esperando que pase el día. Primero, no sé si lo recuerdan, pero tengo a un niño pequeño que vigilar, alimentar, arropar, cuidar y entretener a tiempo completo. Mi hijo aún está en la edad en que si le quito los ojos un minuto de encima, puede comenzar la tercera guerra mundial o caer en un salón de emergencias. Aún voy al baño con la puerta abierta, aunque hemos pasado la etapa en que solo se quedaba mirándome fijamente en esos momentos, gracias a Dios.

Claramente todos tienen sus tareas en la casa, pero yo soy quien regula todo esto para que siga manteniéndose en pie. Así es como todos los días, con un bebé en brazos al costado, me levanto a hacer el desayuno, preparar los almuerzos, limpiar la casa, limpiarme a mí, pasear al perro, alimentar al bebé, que duerma su siesta, vigilarlo, preparar la cena, ayudar a los niños con sus tareas, cuidar el jardín y bueno… la lista sigue. No creo que esté normalmente mirando el techo esperando que algo emocionante pase. Usualmente estoy ocupada, saliendo en bicicleta con mis dos acompañantes (perro y bebé, doble preocupación), o haciendo cosas en casa, o incluso preparando una receta que vi en televisión o haciendo proyectos de «hazlo tu misma» que dejo a medio terminar y… ¡el punto es que sí estoy ocupada!

mamá4Fuente: We Heart It.

Así que, por favor, otros padres y personas que les gusta juzgar: no lo hagan. Ustedes llegan a casa a veces y no hacen nada más, por lo que no entienden cómo es. Otros, tienen que trabajar fuera y dentro de casa, y sí saben que requiere un esfuerzo. Renuncié a mi trabajo por estar un tiempo con mis hijos en mi hogar, verlos crecer y luego, volver a correr la maratón de nuestras vidas laborales.

Pero eso no me hace menos que ninguno de ustedes.

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