Por María Gana
21 abril, 2015

Puede que parezca ser una mini tragedia. Tranquilos, el mundo no se acaba aquí.

Todos hemos pasado por lo mismo a medida que nuestro vocabulario se expandía y llegábamos a ese oscuro rincón de las palabras “prohibidas” ¿Qué hacer? ¿Ocuparlas o no? ¿Pretender ante nuestros padres que conocíamos su uso o que no entendíamos lo que significaban? Puede que hayan pasado varias décadas desde que nosotros mismos nos vimos enfrentados a nuestro dilema, sin embargo, el tema vuelve a ser relevante cuando son nuestros pequeños los que comienzan a experimentar con las diferentes expresiones del lenguaje. 

Lo más importante de todo es que comprendan que son palabras que no son para nada nuevas y que, si bien son fuertes, no debiesen ser vistas en un contexto negativo simplemente porque tu hijo podría verse más atraído a ellas sólo por la curiosidad de lo prohibido.

Muchas personas no consideran que decir o usar este tipo de palabras sea totalmente malo, de hecho existe un estudio británico donde se indica que usar estas palabras podría ayudar a disminuir el dolor que podamos sentir y en muchas ocasiones hemos sido culpables de usarlas al sentir enojo.

Esto no significa que quiera decir que le enseñes o le permitas a tu hijo que utilice estas palabras para comunicarse, sino que le ayudes a comprender que son parte del vocabulario y que si bien puede conocer su significado, no necesita usarlas. A continuación, una breve guía sobre como explicarle a tu hijo qué hacer cuando descubra este nuevo universo lleno de extrañas palabras.

1. Mantén una expresión neutral

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Fuente: We Heart It

Lo más probable es que cuando tu hijo o hija utilice este tipo de palabras para describir algo o referirse a otra persona esté buscando que le prestes atención. Es posible que previamente te haya visto reaccionar de alguna forma en especial ante una palabra como esta, por lo que es esencial mantener una expresión neutra, además de dejarle claro que no está permitido el uso de dichas palabras. Intenta siempre dar el ejemplo, no alterarte y darle razones lógicas ya que usualmente los niños tendrán muchos porqués a esa edad. Por lo demás, a esa edad los niños pueden sentirse muy poderosos al ver que tienen un impacto sobre tus emociones, por lo que es posible que las usen aun más si te causa gracia o te ríes.


2. Déjales claro que no está permitido usar esas palabras para referirse a otros, especialmente en la escuela

Es posible que tu pequeño haya escuchado alguna de estas palabras de sus amiguitos y que todos hayan decidido que eran divertidas y graciosas. El problema de cuando este tipo de casos se dan en la escuela es que muchas veces, al ser molestados, podrían reaccionar mal y llegar a usar palabras que realmente no entienden. Cuéntales (de forma vaga) el significado de dichos insultos, utilizando un lenguaje simple y que no sea vulgar de forma que puedan comprender que es una palabra que podría hacer sentir a otras personas o a ellos mismos si alguien les dijera esta palabra.

Esta es una buena forma de que se acostumbren a ser más empáticos también y a preocuparse de quienes los rodean.


3. Pon límites

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Fuente: We Heart It

Si estás perdiendo la paciencia y las esperanzas con tu hijo o tu hija, es posible que necesites discutir los límites de forma más clara. Si usan palabras que no son realmente un insulto, sino que es algo que ellos han inventado pero que podría tener algún significa despectivo intenta hacer como que no comprendes la palabra. Si el problema es que tu hijo siente una emoción que no puede describir y al sentirse frustrado prefiere usar palabras de este estilo, pídele que te describa la emoción y enséñale el adjetivo indicado para describir sus sentimientos.


4. Hablen del tema en familia

Discutir en familia es una buena opción ya que le permitirá a tu hijo ver que todos en casa, tanto papá como mamá, piensan lo mismo. También te permitirá determinar de forma personal que palabras son apropiadas o no para expresar dichas emociones. Por ejemplo, en algunas familias decir “diablos” podría ser aceptable, mientras que en otras sería una palabra completamente inapropiada. Es bueno que tu hijo o hija también comprendan que cada familia tiene su forma de expresarse y que debe tener cuidado de como utiliza sus palabras ante otras personas, familiares o amigos.

El camino de la crianza está lleno de maravillosas sorpresas y locos momentos en los que cuestionamos nuestra habilidad para ser buenos padres. No dejes de creer en ti misma: lograste darle vida a una pequeña o un pequeño maravilloso y ahora sólo necesitas tomarlo de la mano y seguir caminando. Puede que haya muchas cosas que te agobian en el momento, pero a medida que pasen los años se transformarán en una divertida anécdota.