Por Laura Silva
29 abril, 2015

Y generar algunos recuerdos de calidad, por supuesto.

El otro día estaba en el cumpleaños de mi hijo menor. Todos estaban disfrutando mucho la celebración, entre familiares y niños que revoloteaban de un lado para otro. El sol brillaba y el día estaba muy agradable. La gente lo pasó muy bien y mi pequeño estaba muy contento con su fiesta y sus regalos, con todos sus amigos en la casa y su torta de El Hombre Araña. Tomamos muchas fotografías para recordar ese especial día.

Pero cuando llegó la noche y me puse a ver las fotos que habíamos tomado con mi marido, me di cuenta de algo. Cada uno de nuestros invitados salía en las imágenes, excepto una persona. Faltaba yo. Solo aparecí en una foto, donde se notaban apenas mis brazos sosteniendo la gran torta para que mi hijo soplara las 7 velas sobre ella. Nada más.

mamá Fuente: We Heart It.

Ni un rastro de mamá.

Pensando en “¡¿Por qué no tengo ningún recuerdo propio?!” de esta bonita ocasión, me di cuenta de algo. Esto pasa en la mayoría de los eventos o reuniones que hacemos. O en los actos, o paseos… hay muy pocas fotografías en las que aparezca. Y en esas que me encuentro, o sostengo a un bebé, o estoy cocinando, o haciendo alguna cosa, pero no posando libremente y expresando la emoción del momento como todo el resto de mi familia. Pues, normalmente estoy yo sacando la foto, o preparando las cosas, como pasó para el cumpleaños de mi pequeño.

mamá12 Fuente: We Heart It.

Puede que esto sea un detalle. Pero quiero recuerdos, en los que también sea yo partícipe. Además de observar las fotos y saber que estuve ahí, quiero verme ahí, metida en el montón de gente sonriendo y celebrando cualquier cosa – desde una buena calificación en la escuela hasta que solo es un día bello. Durante mis años de mamá, a la suma de la tecnología y las cámaras digitales, he tenido cada vez menos de estas “memorias” físicas. No es justo que pase esto.

Claro que mi esposo escuchó mis pensamientos y me dijo que estaba exagerando. Que la próxima vez que saliéramos, él se encargaría de la cámara y de sacar las copias en papel de algunas de las imágenes, en las que también estuviese yo disfrutando de mis hijos, o de lo que fuese. Me sirvió como consuelo, pero debe ser permanente. Siento que las mamás debemos darnos el tiempo de salir de nuestro “detrás de cámara” y tener los pequeños reconocimientos que merecemos, como este. Y, quiero mi álbum de fotos con recuerdo.

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