Colaboración por Mariana Ibarra
Nací en México, Distrito Federal y actualmente vivo en el Estado de México. Estudio actualmente en la Universidad Nacional Autónoma de México. Además de escribir, mis pasiones son nadar y cantar.

Alguien que te ame por lo que eres, fuiste y serás.

Busqué sentirme querida por todos lados, anhelaba saber lo que era ese sentimiento. Me preguntaba, ¿cómo es que alguien te ame como persona?

Hasta que un día noté que no debía buscar muy lejos. En realidad, siempre hubo una persona ahí que me dio todo su amor, y yo no me daba cuenta.

Esa persona era completamente incondicional, entregada y nunca esperaba nada de mí, justamente como debe ser el amor sincero. Me entregaba todo su corazón.

Cuando yo lloraba, llegaba y me abrazaba, se quedaba callada y compartía todos mis sentimientos haciéndome sentir mejor. Siempre buscó que no me faltara de nada. Que cada vez que llegara de un día pesado pudiera encontrar desahogo y un té caliente. Cuando estuve en el hospital se quedó todos los días a mi lado, sin despegarse.

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En mis peores días, cuando soy insoportable, nunca me deja sola, y si yo lloro, ella llora conmigo. Es aquella a quien le provoqué ojeras, enojos y tristezas. Y aún así siempre trató de entenderme. Ella fue quien se mataba trabajando para que yo pudiese tener todo lo que quisiese, siempre diciéndome que la preparación son las armas que me dejará para ser siempre una mujer independiente. Y no sólo me ha dado las armas para prepararme académicamente, también como persona.

Gracias a ella aprendí a valorar, a saber lo que es que alguien te quiera más que tú misma. Aquella que me enseñó lo importante que es quererse a uno mismo. Aprendí a ser humilde, agradecida, honesta, y a siempre dar más y lo mejor de lo que te piden. A ser trabajadora, y siempre luchar por lo que te hace feliz.

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Una vez le pregunté: ¿Cuál crees que es la finalidad de tu vida? Ella respondió: TÚ.

Y sí, como se imaginarán, esa persona es mi madre, la mujer más admirable que he tenido el placer de conocer y que me ama con todo su ser. Todos tenemos una persona que nos ama incondicionalmente, pero a veces no nos damos cuenta de que está ahí. Yo tardé en ser consciente de ello, y me arrepiento. Pero ahora es una de mis motivaciones para cada día ser mejor persona: más feliz, con más sueños, valorándome y valorando más lo que es la vida en su totalidad.

Si una persona así no te enseña lo que te mereces, no sé quién lo hará.