Por Valentinne Rudolphy
18 junio, 2015

Las noches duelen cuando estoy sola, pero dolerían más junto a ti.

Si todas las noches te duermes pensando en quien ha dejado ese hueco en tu cama.

Si no logras superar el vacío que sientes día a día. 

No sabes cómo llenarlo, y lo extrañas a él. Te llenas de imágenes de cómo podría haber sido.

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Fuente.

Te quedas pensando en si mejor hubiese sido no terminar. No decidir dejar de lado esa relación de años, con la persona que estabas construyendo tu vida. Porque ahora estás sola, y eso te duele más que los engaños y que las palabras feas, o al menos eso te dices a ti misma. Te adormeciste al dolor, o más bien, prefieres esa especie de dolor, pero en compañía, que sentirte como te sientes ahora.

Sola. Completamente sola en tu cama, en tu hogar, en la vida.

Están tus amigos, pero eso es algo aparte para ti.

Y de nuevo te vuelven a acosar las ideas. ¿Qué tal si lo llamas? Si dices que estás arrepentida y que lo quieres intentar nuevamente. Que con todo tu ser, deseas que puedan mejorar en conjunto, que darás lo mejor de ti, todo por tenerlo de vuelta. Probablemente diga que sí… ¿y entonces? ¿Qué es lo que haría él por ti?

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Él te hirió, tú decidiste acabar con la relación. Tú te estás arrodillando, pidiendo piedad para que vuelva contigo. Y volverá, de seguro, pero como un rey. Y tú te quedarás ahí, siendo una mártir sin saber que lo eres. Solo por pasar una noche abrazada, sintiendo su calor, su aroma, sintiendo su compañía que hoy tanto anhelas. O eso crees.

Porque la verdad es que no quieres estar sola. Pero con mayor razón debes aprender a acompañarte a ti misma, y ver una respuesta a tu soledad en ti misma. O en tus cercanos. Pero no en él.

No dejas de pensar en él, en sus caricias, en sus bromas…

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Pero tampoco dejas de pensar en las peleas, en los gritos, en las desilusiones. No dejas de pensar en que han tomado caminos distintos. No dejas de pensar en cómo te ha dicho que prefiere estar contigo, también para no estar solo, pero que de amor le queda poco.

¿Quieres volver a eso? Quizás es hora de dejarlo atrás.

De lanzar esos pensamientos por un precipicio cuando vuelvan. Y no abrir la puerta, ni tu corazón, ni nada cuando esté frente a ti. Eso ya se acabó, no mereces humillarte. No quieres estar sola, pero es lo mejor que puedes hacer para comenzar a valorarte de una vez por todas. Es la oportunidad que hoy está frente a ti.

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