Por Pilar Navarro
27 mayo, 2015

Siempre supe que querría todo lo que la vida tuviese para ofrecerme.

Siempre supe que querría ser madre algún día. Yo era de esas chicas que jugaban con sus muñecas desde pequeñas y que cuidaban de ellas de la misma forma que lo harían con un bebé real. Sentía que en mí tenía ese instinto de protección y ese sueño de tener una gran familia. Con los años también descubrí otros intereses: el amor por las artes y los libros, la fascinación por los números, la curiosidad de siempre aprender más y nunca quedarme quieta.

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Anabelle Briel

A los 18 entré a la universidad y me decidí por una carrera en el área de la ingeniería. Si bien sabía desde el comienzo que era una carrera más bien masculina, nunca me detuvo este pensamiento. Sabía que era increíblemente capaz y que obtendría lo que quería. Años después me gradúe como una de las mejores de mi clase y me ofrecieron un contrato en una prestigiosa empresa en otra ciudad. No dudé en mudarme. Estaba lista para vivir esta nueva aventura.

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@greenerpastures

Siempre he dado lo mejor de mí. Considero que soy de esas personas que no puede conformarse con dar menos de su 100% y así comencé a ser reconocida entre mis pares. Sin embargo, comenzó a llamarme la atención algunas ideas que la gente tenía sobre mí. En diferentes ocasiones personas que me conocían en diferentes niveles sugerían que quizás querría postergar mi maternidad o simplemente olvidarla. Después de todo «¿Qué podría hacer una mujer exitosa con un bebé en brazos?» la pregunta nunca dejaba de sorprenderme y dejarme perpleja.

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Brooke Lynne

En las primeras ocasiones nunca logré encontrar las palabras adecuadas de responder. No era que me diese miedo, era que conocía la respuesta a la perfección y ni siquiera tenía que ponerla en palabras para comprenderla. ¿Qué haría con un bebé en brazos? La respuesta era casi obvia para mí: seguiría viviendo mi vida al máximo, siendo una profesional exitosa y me convertiría en la orgullosa y feliz madre de un pequeño niño o una pequeña niña.

En una época en la que ser madre y trabajar no es algo sencillo y en la que, además, muchas veces es mal visto no quedarse en casa con los niños, yo quería probar que podría tenerlo todo. Quiero ser clara y decir que no esperaba que los demás lo comprendieran: lo que quería era enseñarles a mis futuros hijos con el ejemplo y ser honesta con mis principios. Yo quería todo lo que la vida tenía para darme.

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@blondshell

Ser una súper mujer significa ser la mejor en lo que haces y también quedarte despierta toda la noche porque tu bebé está enfermo. Significa pedir ayuda cada vez que la necesitas y significa aceptar que eres humana. Significa dar tu 100% y llevar a cabo todo lo que te propones y nunca dejar que alguien te diga que no puedes. Ser una súper mujer, para mí, también significa ser una súper mamá. Significa que mis hijos lo son todo para mí y que nunca compararé la importancia de mi carrera con mi maternidad porque son cosas completamente diferentes. De hecho, ahora que hablamos de ello, es hora de que dejen de compararlos o preguntarnos qué es más importante para nosotras: podemos tenerlo todo, en caso que aún no lo sepas.

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Cecely Loontjens

Ser una súper mujer significa que le estoy enseñando a mis hijos desde pequeños que ellos también pueden ser sus propios súper héroes. Quiero que sepan que pueden lograr todo lo que se propongan, que pueden tenerlo todo incluso si muchos les dicen que es imposible. Ser una súper mujer me ha dado la posibilidad de demostrarles que querer es poder y que los imposibles no existen.

Este es un mensaje para todas aquellas mujeres que se niegan a rendirse, para todas esas madres increíbles que crían hijos maravillosos al mismo tiempo que organizan un hogar y que trabajan 40 o más horas a la semana, para todas esas súper mujeres que hacen del mundo un lugar diferente.  Ignora lo que los demás digan y nunca lo olvides: tú quieres para ti todo lo que la vida te pueda dar.

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