Por Teresa Donoso
29 abril, 2015

La clave es siempre dar un paso hacia atrás y ver las cosas en perspectiva.

Sea en el trabajo, en tus proyectos personales o en tus nuevas metas deportivas, la motivación es prácticamente un músculo que muchas veces, al usarlo demasiado, se cansa. Pero ¿qué hacer cuando pasan las semanas y nada cambia? Los días siguen pareciéndote igual de grises y la facilidad que tenías para hacer todo lo que te propusieras parece cosa del pasado.

Esto no es algo extraño, puedo decirte que siendo una de esas personas que siente que necesita más horas en el día para hacer todo lo que se propone, muchas veces puedo llegar a sentirme sobrepasada por mi propia mente. La clave es siempre dar un paso hacia atrás y ver las cosas en perspectiva. Usualmente cuando estoy en estos momentos miro a mi alrededor y me pregunto a mi misma que es lo que me está haciendo sentir de esta manera ¿Por qué estoy tan estresada? ¿Qué me hizo sentir tan sensible? ¿Estoy comiendo bien? ¿Estoy durmiendo lo suficiente?

Es fácil ignorar todas estas preguntas pero debemos recordar que es importante tratarnos a nosotras mismas de la misma forma que trataríamos a un ser querido o a nuestra mejor amiga.

Metas que te motiven

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Fuente: We Heart It

Si hablamos de trabajo, sé que no siempre es posible que tus metas te motiven en un 100%. Sin embargo, la clave es hacer tuya tu meta: pregúntate ¿Qué puedo lograr con esto? ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿De qué forma podría sacar algo positivo de este proyecto? De esa forma, siempre verás el vaso medio lleno porque comprenderás que realizar tu trabajo y completar tu meta, aunque no sea 100% personal, te entregará algo que no hubieses podido conseguir de otra forma.


No entiendes realmente que es lo que te hace sentir así

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Fuente: We Heart It

Parte importante de buscar una solución a tu problema es comprender que es lo que está causando tu falta de motivación. Siéntate contigo misma y permítete cuestionarte. Es probable que habrá preguntas que no querrás responder e incluso habrán respuestas que no serán totalmente honestas. Recuerda que estás conversando contigo misma, que nadie te juzgará y que no necesitas mantener las apariencias. Una vez que llegues a esa respuesta, quédate con ella y reflexiona la forma en la que puedes ajustar lo que sea necesario.


No recuerdas porque estás haciendo lo que estás haciendo

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Fuente: We Heart It

Intenta todos los días antes de comenzar a trabajar darte 10 minutos para recordar porque estás haciendo lo que estás haciendo, visualiza tu futuro, las personas cuyas vidas recibirán el impacto positivo de todo lo que hagas. Es fácil perderse en las cosas más pequeñas del trabajo y olvidarse de lo más importante. Por ejemplo, puede que seas una mamá que acaba de tener un bebé hace un año o menos y estás de vuelta en el trabajo, este es un escenario particularmente duro para las mujeres, recuerda que lo que haces es por tu bebé y para darle una mejor vida.

Con este ejercicio siempre conocerás la razón de tus acciones.


Habla con tu familia y amigos sobre las cosas que los motivan

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Fuente: We Heart It

Es más sencillo contagiarse de la motivación de los demás cuando tenemos ejemplos palpables. Pídele a tu mamá que te cuente que fue lo que la motivó a ir a la universidad o a tu papá porqué decidió quedarse en una empresa tanto tiempo y llegar a convertirse en el director ejecutivo. Pregúntale a tu primo qué es lo que lo motiva a querer crear su propia compañía o a tu hermana porque sale todos los días a correr sin importar si hace frío o si llueve.


No seas demasiado dura contigo misma

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Fuente: We Heart It

Tener altos estándares y buscar siempre la perfección es la forma más segura de acabar con tu motivación. Date respiros, comprende que a veces no harás todo de la mejor manera. No importa si de vez en cuando te pierdes, sólo importa que logres volver a tu camino y seguir tu viaje.


Prémiate y crea rutinas de trabajo que incluyan descansos programados

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Fuente: We Heart It

Algo de mucha importancia es enseñarle a tu cerebro a hacer cosas que no le gustan y la mejor forma es premiándolo: decide descansar 10 o 15 minutos por cada 45 o 50 minutos de trabajo y prémiate cada ciertos períodos de tiempo por haber logrado hacer eso que no querías hacer.

Si bien en un mundo ideal no tendríamos que obligarnos a hacer nada porque todo nos motivaría e interesaría, muchas veces la vida nos muestra que las cosas son diferentes. Sigue estos tips y adáptalos a tus necesidades. ¿Se te ocurre otro? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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