Por Irene Cereceda
26 septiembre, 2016

Yo ya tiré la mía…

Cuántas veces hemos leído en Internet que para tener una piel suave y limpia debemos exfoliarla con regularidad. Y no sólo eso, sino que nos recomiendan ciertos accesorios que sirven para realizar esta tarea de una forma más fácil y rápida. Cuando vamos al sector de belleza de los centros comerciales es usual ver las típicas esponjas exfoliantes. Esas que uno mantiene siempre en la ducha y usa casi todos los días en la rutina de limpieza.

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Pero el problema es que esta costumbre está provocando un mal  más que un bien a nuestra piel que tanto cuidamos…

Y esto no lo digo porque se me ocurrió, sino porque el experto J. Matthew Knight,  lo declaró en el New York Post  y aseguró que un 98% de los dermatólogos recomendarían que dejes de usar este querido accesorio de forma inmediata.

¿Por qué?

Las esponjas de ducha no son nada más que un foco de bacterias. Al mantenerlas en un ambiente cálido y húmedo se convierten en el hogar ideal para que éstas se desarrollen. 

En tan sólo una noche pueden crecer múltiples bacterias en estas «inofensivas» esponjas.


Si luego la frotas en tu cuerpo estás directamente haciendo contacto con estas bacterias,  lo que terminará dañando tu piel y provocando infecciones. Y es mucho peor si la usas en una piel que fue recientemente rasurada…

Así es que ya sabes, es mejor que botes inmediatamente tu esponja de ducha para así evitar el contacto con las bacterias. Ahora, si aún no te convences, por lo menos intenta secarla siempre después de usarla y definitivamente alejarla del baño. 

¿Seguirás usando una esponja exfoliante en la ducha?

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