Por Teresa Donoso
11 septiembre, 2015

«Sólo estoy siendo honesta,» afirmó la tenista.

Todos sabemos que Serena Williams no es una mujer común y corriente y que junto a su hermana conforman el dúo dinámico del tenis. El trabajo que Serena realiza implica ser una de las mejores atletas a nivel mundial, y aunque no es para nada sencillo, ella no tiene problemas en representar su título con creces, ganando prácticamente cada partido que juega de forma elegante.

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Mike Stone

Sin embargo, independiente de sus logros, un periodista deportivo insistió en pasar esto por alto y en vez de preguntarle sobre su entrenamiento, sus próximas metas o sus sueños para el futuro optó por preguntarle cuál era la razón de su expresión tan seria luego de haber derrotado a su hermana Venus en los cuartos de final del U.S. Open. 

La dura respuesta de Serena no se hizo esperar:

Reportero: Acabas de ganas un partido: normalmente cuando eso sucede vienes, sonríes, te ríes… pero ¿Qué sucede esta noche? ¿Se debe a qué le ganaste a Venus o es porque estás pensando en lo que se viene después? ¿Pasa algo?

Serena: Son las 11:30 de la noche y para ser sincera contigo no quiero estar aquí (Risas). Lo único que quiero es irme a la cama ahora porque mañana me tengo que levantar temprano a entrenar. No quiero responder ninguna de estas preguntas y  además me sigues preguntando lo mismo una y otra vez. No es como que estés haciendo de esta entrevista algo placentero (Risas).

Reportero: Al menos te hice reír.

Serena: Sólo estoy siendo honesta.

Este tenso intercambio sólo pone un importante tema en el tapete, que usualmente es ignorado,  y es la constante presión que tienen las mujeres sobre sus hombros para verse bellas, radiantes, alegres y dispuestas en todo momento. Pocas veces he escuchado que se le diga tan insistentemente a hombres que sonrían, especialmente en el ámbito de los deportes (¿Has escuchado a un periodista decirle a un equipo de futbolistas que sonrían porque acaban de ganar?). No es que esté en contra de este tipo de preguntas, sin embargo, cuando tienes la oportunidad de estar en frente a una de las mejores tenistas del mundo ¿no sería mejor aprovechar la oportunidad con preguntas interesantes y profundas?

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Reuters

Al menos Serena sabe como enfrentar las cosas y en vez de reírse del tema y bajarle el perfil decidió hacer lo que muchas deberían hacer: expresar exactamente lo que sienten y no dejar que su apariencia física sea más importante que sus rostros. Sea que Serena quiera darnos una inmensa sonrisa cuando gane otro torneo o que sólo quiera sentarse tranquila luego de un arduo partido, dejemos que la decisión sea de ella.

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