Por Francesca Cassinelli
17 octubre, 2016

¿Dejarías que un desconocido le diga a tu hijo que se calle?

Voy a aclararlo primero que todo: yo no tengo hijos. Eso hace que mi visión de los niños sea o muy ruda o demasiado paciente. Y, por supuesto, nunca he tenido que cuidar por más de unas horas -o quizás unos días- de una persona muy bajita llena de muchas energías.

Lo que sí hemos experimentado todos es estar en un lugar público y ver a un niño haciendo un berrinche y a sus papás sufriendo mientras tratan de contenerlo.

Espalda en el suelo, gritos que amenazan quebrar vidrios, puñitos apretados y un constante flujo de lágrimas. Eso es lo que uno ve desde su silla del café o su pasillo del supermercado.

Mi postura es tomarlo con paciencia y, si es mucho, alejarme del lugar. Cada papá sabe cómo calmar a sus hijos y no soy muy fanática de que los desconocidos se inmiscuyan en esos asuntos.

Quien tiene una posición absolutamente distinta es una usuaria de Facebook, cuyo nombre fue resguardado, que compartió en su cuenta una «revolucionaria» forma de lidiar con los pequeños que hacen berrinches.

La idea se hizo viral, en parte porque es un poco polémica… y supongo que porque todos buscamos soluciones que utilizar cuando seamos padres:

Foto: Facebook / Jamie Matson.
Foto: Facebook / Jamie Matson.

«Después de escuchar a un niño llorar y gritar en el supermercado por lo que se sintió como horas, y de ver a su pobre mamá tratando de hacerlo lo mejor posible, tuve un pensamiento al azar.

Debería haber una señal secreta que los padres diesen cuando no pueden aguantar más, para que un extraño pueda darle una mirada dura al niño y decirle que se calle. Hay tres buenas razones para esto:

  1. El niño estará tan impresionado que se callará.

  2. Reforzará el miedo a los extraños.

  3. Les mostrará desde una edad temprano que aunque tus papás te aman y aguantan tu mierda, al resto del mundo no le importas tú (o tus sentimientos), no importa lo lindo que seas».

Hay personas que creen que los desconocidos no deberían disciplinar a sus hijos, mientras que otros dejan que los pequeños corran por lugares como restaurantes, prácticamente esperando que alguien se atreva a tratar de controlarlos.

La fotografía del estado de Facebook la subió Jamie Matson a su muro de Facebook, comenzando que a ella le parecía una idea «bastante buena».

Mira las opiniones de otros:

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«Estoy segura de que esto se suponía que fuese tierno o divertido, o los pensamientos de alguien como una solución… nuestros corazones debiesen querer ayudar, no herir… así que un poco de compasión sería mejor, y quizás deberíamos dar una palabra bondadosa o una sonrisa de comprensión».


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«Hay una solución simple para un niño que grita o hace un berrinche en una tienda. Sacar al niño de la tienda. No sé cuántas veces hice eso con mis hijos. Dejar el carro en el pasillo y salir de la tienda. Aprendieron rápidamente que si no se comportaban no podían quedarse. No hacen berrinche porque quieren dejar la tienda, lo hacen porque hay algo que quieren. No hay nada que un adulto necesite tanto como para poner a otros a escuchar a un niño gritar y reclamar».


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«Trabajo para la compañía Kroger y ayer un niño comenzó a gritar. En vez de decirle a la mamá que controlara a su hijo caminé hacia ella y mirando al niño le ofrecí unos stickers. Con el permiso de la mamá le pregunté al niño qué pasaba y dijo que el cinturón del carro le hería su panza, lo corté y lo reemplacé porque era viejo y no se soltaba».


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«Oh mi Dios esta es una buena idea. He querido hacer esto muchas veces lol. Disculpen, suena malo».


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«Compramos la tarde del sábado, y puedo decir que terminé con dolor de cabeza por tantos niños gritando y llorando. Aún así no me gusta la propuesta, para nada. No llevar a los niños a las tiendas es la mejor solución».


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«Mi esposo y yo le sonreímos al niño y una expresión chistosa funciona el 99% del tiempo. A veces les decimos que ojalá nosotros pudiésemos llorar también. Ellos se ríen. Con mis hijos, siempre les decimos lo que esperamos de ellos antes de entrar a una tienda. Raramente tenemos problemas».


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«Esto es increíblemente irrespetuoso e inapropiado. Esto no es un buen consejo. Sin mencionar que no deberías esperar que el resto del mundo te ayude a mejorar tu forma de enseñar a tus hijos».


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«Les digo qué, si cualquiera -no me importa que sea el Papa- camina hacia mis hijos y les dice que se callen, esa persona no disfrutará lo que pasará después. Fuiste niño una vez y probablemente gritaste y lloraste en público. Quizás tus padres dejaron que esto pasara con una sonrisa. Quizás eran como los míos y te retaban. De cualquier forma, no pasará con mi hija. Si la ves llorando, es fácil: ve en otra dirección».


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«No le dices a los hijos de otras personas que se callen. Es una falta de respeto».


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«Creo que las personas deberían preocuparse de sus propios asuntos y ni siquiera mirar a los hijos de otros… ¿qué tal si crecen y tienen un poco de paciencia, son adultos, hacen lo que tienen que hacer y luego se van? Den a mi niño una mirada y les cachetearé la mirada del rostro».


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