Por Catalina Yob
14 mayo, 2018

Se trataría de una investigación que busca detectar la sobrevivencia de un parásito en los gatos, para mejorar los alimentos destinados al consumo humano.

A través de una solicitud, amparada por la ley de Libertad de Información en Estados Unidos, la entidad que monitorea los impuestos que son destinados a actividades que se vinculan al maltrato animal, White Coat Waste Project, reveló que el Estado mata anualmente al menos 100 gatos con propósitos científicos. La investigación que se lleva a cabo en el Laboratorio de Enfermedades Parasitarias de los Animales del Departamento de Agricultura, alude a la utilización de gatos para producir huevos y así indagar sobre “uno de los parásitos más comunes del mundo”, con el propósito de aumentar la seguridad en los alimentos destinados al consumo humano.

De acuerdo a la información recopilada, el protocolo del proyecto fue aprobado en el 2015, sin embargo se piensa que el inicio de la experimentación encuentra su origen en el año 1982. Ésta necesita de 100 gatos aproximadamente para operar, los cuales son alimentados con carne cruda infectada, a raíz de lo cual los felinos comienzan a producir parásitos. 

A través de la producción natural, investigadores analizan la sobrevivencia que manifiesta el parásito ante múltiples situaciones y circunstancias. La existencia de parásitos suele ser inofensiva para la mayoría de los animales, ya que si alguno presenta algún tipo de infección sólo basta el uso de antibióticos para erradicarlos de su sistema. 

Pese a que al finalizar el proceso los gatos no exteriorizan síntomas de debilitamiento o que puedan aludir a la presencia de una enfermedad, son asesinados en su totalidad para posteriormente ser quemados. “El Departamento de Agricultura mata, empaca e incinera a los gatitos como si fueran basura”, esgrimieron desde la entidad. 

A raíz de la crueldad inherente al proceso, un congresista republicano de Estados Unidos, Michael Bishop, quien se considera como defensor de los derechos de los animales, ha emplazado públicamente al secretario del Departamento de Agricultura, Sonny Purdue, en busca de respuestas. A través de una carta asegura sentirse engañado por el estatuto público que está “tratando la vida de los animales con desprecio”.

“Estoy impresionado y molesto porque durante décadas el USDA, la organización encargada de hacer cumplir las leyes de bienestar animal, ha estado matando innecesariamente a cientos de gatitos en costosos e ineficientes experimentos de laboratorio”.

“En pocas palabras, crea vida para destruir la vida. Si bien apoyo el objetivo de hacer que los alimentos sean más seguros y proteger a las personas y los animales de las enfermedades infecciosas, debemos garantizar que los dólares de los contribuyentes se usen de manera efectiva, eficiente y humana”.

White Coat Waste Project
White Coat Waste Project

Morir en orden de “proteger” al ser humano

Desde el Servicio de Investigación Agrícola manifestaron que la estimación correspondiente al número de gatos que son anualmente asesinados responde a una “sobreestimación seria”, sin embargo no se remitieron a aclarar la cantidad de animales que son sometidos al proceso investigativo que termina con la quema de los cuerpos de gatos de incluso tres meses de edad.

“El Servicio de Investigación Agrícola USDA hace todo lo posible para minimizar el número de gatos utilizados para producir huevos necesarios para investigar uno de los parásitos más comunes en el mundo. Los gatos son esenciales para el éxito de esta investigación crítica”, aseguró el portavoz de la entidad.  

En cuanto a la propuesta por parte del congresista Bisho de dar en adopción a los gatos que componen el objeto de estudio de la indagación científica, el vocero esgrimió que aquello representaría un riesgo para las familias adoptantes, razón por la cual el protocolo establece que éstos deben morir tras el término del proceso. Esto aún cuando existen estudios que prueban que las infecciones adquiridas por los gatos podrían erradicarse a través del uso de antibióticos.

“Nuestro objetivo es reducir la propagación de la toxoplasmosis. La adopción de gatos de laboratorio podría, desafortunadamente, socavar ese objetivo, potencialmente causando infecciones graves, especialmente con niños por nacer o con inmunodeficiencias”.

White Coat Waste Project

El aspecto más lamentable de la revelación de estas prácticas, es que éstas sólo permiten ahondar en los otros múltiples procesos de las grandes industrias que a través del maltrato y el sufrimiento animal, buscan conseguir mejoras para sus productos. La industria cosmética, del tabaco, la indumentaria son sólo algunas de las más reconocidas a nivel mundial por llevar a cabo crueles procesos en perjuicio de los animales.

Los testeos en animales comenzaron aproximadamente en la década de 1920, fecha en la cual desde Estados Unidos se exteriorizó que toda droga o producto enfocado al ser humano, debía ser previamente probado en animales. Año tras año, conejos, ratones, hamsters, conejillos de indias, perros, gatos y primates son capturados y enjaulados en multimillonarios laboratorios, en los cuales se les administra una serie de drogas, a raíz de las cuales la mayoría muere. 

Pese a la existencia y eficacia de procesos y materiales que no involucran maltrato animal para la producción de un producto, decenas y cientos de empresas multinacionales continúan optando por aquellos que deben ser probados en animales inocentes, los cuales encuentran su deceso al interior de diminutas jaulas en donde son forzados a sobrevivir a las letales consecuencias de las drogas y fármacos que les son inyectados de forma constante. 

PETA

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