Por Josefina Pizarro
19 mayo, 2017

“Mis sueños de boda pueden haberse arruinado, pero no dejaré que lo que me pasó arruine mi vida”.

Siempre he dicho que casarse es uno de los días más importantes de nuestra vida. Ahora, no es necesario casarse para ser feliz ni menos tiene que ser el único día especial, pero sí es algo que tiene que recordarse (para bien o para mal). Ahora, ¿qué pasa cuando llevas ocho años con una persona, deciden casarse y tres días antes de la boda descubres que te fue infiel? Eso mismo le pasó a Carly Akers, quien, con el corazón roto, aún siguió con la ceremonia, ¿por qué? por dos pares de bellos ojos que la observaban: sus hijas.

Carly Akers, de Faversham, Kent, estaba muy emocionada de casarse con Shaun (nombre falso) quien había sido su pareja durante nueve años y con quien tenía dos preciosas niñas.

Carly Akers / Facebook

Pero tres días antes de que la feliz pareja se casara, se canceló la boda por infidelidad. 

Poco antes del gran día, Carly empezó a escuchar rumores de que Shaun le era infiel. Cuando lo llamó, este admitió que se estaba viendo con otra mujer.

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Esa noche la boda se canceló y me marché de casa para estar con una amiga” recuerda la mujer, quien siempre pensó que tal vez Shaun podía tener nervios a última hora.

La misma mañana de la boda, Carly llamó a su prometido, pero este sólo contestó para decir “te lo dije, la boda está cancelada“. En ese momento, se echó a llorar, mientras veía su vestido en la cama y como sus amigos y familiares estaban llegando.

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Pero como habían organizado una celebración conjunta con el hermano de Carly, la boda tuvo que seguir su curso.

Carly, devastada, igual subió al altar, pero esta vez fue mejor acompañada que nunca.

Un amigo le sugirió que podía utilizar uno de los vestidos de las damas de honor y subir al altar acompañada de sus hijas. “La peor parte fue cuando mi hermano y su mujer leyeron sus votos” dice la mujer, que recuerda como una de sus hijas le dijo, llorando, “Esos deberían ser mamá y papá”.

Carly Akers / Facebook

La mujer, de 30, dijo: “No sé si alguna vez volveré al altar después de que me dejaron plantada“.

Carly Akers / Facebook

“Esa noche dormí en la suite nupcial con una amiga, y unos días más tarde volamos a la luna de miel a Tenerife”.

Ahora está decidida a mantenerse fuerte.

“Mis sueños de boda pueden haberse arruinado, pero no dejaré que lo que me pasó arruine mi vida”.

¡Así se habla, chica!

¿Qué harías si te sucede una situación similar?

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