Por Alex Miranda
3 agosto, 2018

Aproximadamente 300 tortugas marinas en peligro de extinción han muerto.

El sudeste de la península de Florida es conocido por sus hermosas playas, pero estas últimas semanas sus costas no están brillando como de costumbre. ¿La razón? Una proliferación de algas tóxicas que hacen que la vida silvestre agonice y eventualmente muera. El alga en cuestión se llama Karenia Brevis, que ha enviado al consultorio o a las salas de emergencia a más de 15 personas en el último fin de semana de julio.

Un cementerio de peces

Los principales afectados han sido los peces, que han muerto por miles, mientras que aproximadamente 300 tortugas marinas en peligro de extinción han muerto y una cantidad indeterminada de manatíes también se ve afectada por esta “marea roja” -como se denomina el fenómeno- que si bien es normal en estas costas, el problema ya lleva nueve meses, que se podría traducir en el período más largo de este caso en esta parte de Estados Unidos desde el 2006.

Pero no solo los animales se ven afectados, si no que también las personas que viven por el sector, ya que la combinación entre las olas y la brisa marina lleva las toxinas al aire, causando problemas respiratorios en los habitantes de esa parte de Florida. La gente que ha llegado a los centros médicos presentan síntomas de haber tenido contacto con el alga Karenia Brevis.

Nell Dragovan

Pero, aparte de los problemas respiratorios, las toxinas pueden ocasionar náuseas, vómitos, alergias y sarpullidos. Si por algún motivo las toxinas se llegan a consumir cuando uno está en el agua, a largo plazo afectará las funciones del hígado. Incluso hay expertos que creen que estas toxinas pueden tener relación con otro tipo de enfermedades, del tipo neurológicas, como la esclerosis lateral amiotrófica, el síndrome de Lou Gehrig y el mal de Alzheimer.

Una vecina de Englewood, en el condado de Sarasota, apareció en el New York Times hablando de lo muy desagradable que era la playa este último tiempo, ya que la costa está repleta de peces muertos y con un hedor insoportable. Afirma que no ha ido a la playa en semanas.

Del lago Okeechobee al aire que respiras

Este tipo de invasión de alga normalmente comienza en el lago Okeechobee y se mueven por los ríos hasta llegar a las costas. Este fenómeno normalmente dura desde la temporada de otoño hasta la primavera, pero factores como el viento, las corrientes y el resto de la flora marina pueden hacer que la situación se alargue en tiempo. Pero este año es diferente, porque ya lleva tanto tiempo que el Gobernador de Florida, Rick Scott, firmó un decretó para combatir a la molesta alga.

News-Press.com

Christopher Gobler, profesor de Ciencias Marinas en la Universidad de Stony Brook, señaló:

“Estas algas verdeazuladas, que aparecen en el lago casi todos los años, se multiplican por el agua estancada, las temperaturas altas y los nutrientes de fuentes como los fertilizantes. Ese lago sufre un gran impacto de la agricultura de los cítricos”.

Una de las industrias más afectadas por este problema de algas es la del turismo, en especial porque las mayores atracciones de esas zonas de Estados Unidos son sus hermosas playas. “Realmente nos está devastando”, dice Rachel Wells, quién trabaja vendiendo tours en catamarán por el Golfo de México desde Englewood. Es más, pasó dos semanas sin vender ni un solo tour, por lo que tuvo que suspender a seis de sus empleados hasta que el negocio logre repuntar.

Matt Houston

Y es que el problema ha hecho más daño del que uno se podría imaginar. Las playas ahora son el cementerio de los casi 4.000 peces muertos. El Servicio Meteorológico Nacional puso una advertencia en la zona, pero por como de desarrolla el fenómeno, probablemente terminen expandiendo a las playas vecinas la advertencia. También dijo:

“Los problemas respiratorios en humanos y la muerte de peces puede comenzar cuando la marea roja llega a 10.000 células por litro. Rick Bartleson, un experto en calidad de agua de la Fundación Sanibel-Captiva, dijo que recolectó muestras con más de 20 millones de células por litro”.

Pero el problema más grande que tienen estas algas es la dificultad de controlar su movimiento en las playas de Florida. También afecta que las toxinas se liberen una vez el alga está muerta, por lo que no basta con solamente eliminar el alga, si no que también se debe acabar con las toxinas que quedaron en el agua, un trabajo muy difícil, ya que nadie sabe cómo hacerlo. 

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